Con 130 CV y un chasis que empezó a dictar cátedra, el Mondeo de mediados de los 90 se convirtió en la compra inteligente de un segmento D que echaba humo
En 1985, el sedán de Turín no solo presumía de elegancia firmada por Giugiaro, sino de un motor VM Motori que desafiaba a los grandes referentes alemanes