El Lancia Thema TD llegó al mercado precedido por un meritorio tercer puesto en el certamen del Coche del Año en Europa de 1985. No era un resultado cualquiera; situaba al sedán italiano en una posición de prestigio frente a un público que empezaba a ver en los motores de gasóleo algo más que una herramienta de ahorro para taxis o vehículos comerciales. En aquel momento, el Thema representaba la punta de lanza del lujo italiano bajo el paraguas del Grupo Fiat, y su variante turbodiésel aterrizó con un titular de esos que venden unidades por sí solos: era el diésel de producción más rápido del mundo.
Los años 80 fueron una década de contrastes brutales. Mientras el mundo se sobrecogía con el accidente de Chernóbil o el terremoto de México, la industria del automóvil vivía su propia revolución particular con el auge del turbo. Esta tecnología, antes reservada a la competición o a deportivos exóticos, permitió un salto cuántico en las prestaciones del diésel, logrando que el “humo negro” llegara a segmentos elitistas. Fue el momento en el que surgieron rivales de la talla del Mercedes 300D –W124– o el BMW 524td –E28–, modelos que, hasta entonces, miraban por encima del hombro a cualquier motor que no quemara gasolina de alto octanaje.
El motor VM Motori: La curiosa técnica de los culatines
Para pelear en esta liga de altos vuelos, el Grupo FIAT no desarrolló un motor propio desde cero –los famosos JTD con raíl común llegarían mucho después–, sino que recurrió a un especialista externo: VM Motori. El Lancia Thema TD montaba el bloque VM81A, un motor de 2.445 cm³ que se alejaba de lo convencional. Su característica más icónica, y a la vez la más discutida en los talleres, era su arquitectura de cuatro culatines independientes, uno por cada cilindro, en lugar de una culata completa.
Esta solución técnica, heredada de aplicaciones industriales y marinas donde VM tenía gran experiencia, buscaba mejorar la gestión térmica del bloque. En teoría, al tener culatines separados, se evitaban las tensiones de una culata larga que pudiera alabearse por el calor, permitiendo además reparaciones más económicas si solo fallaba un cilindro. Con un turbo KKK e intercooler aire-aire, este bloque entregaba 100 CV a 4.100 rpm y un par máximo de 22,1 mkg a 2.300 vueltas. Era una evolución refinada del motor que ya utilizaba el Alfa Romeo 75 TD, pero adaptado para ofrecer la suavidad que se esperaba de un Lancia.
FIAT quiso relanzar Lancia por todo lo alto después de unos años 70 para olvidar y el título del diésel más rápido del mundo venía como anillo al dedo
La plataforma Tipo 4 y un Cx de referencia
El éxito del Thema no solo radicaba en su motor, sino en su excelente base. Formaba parte del ambicioso Proyecto Tipo 4, una colaboración técnica que dio lugar a cuatro sedanes legendarios: el propio Thema, el Fiat Croma, el Saab 9000 y, más tarde, el Alfa Romeo 164. Aunque compartían estructura y muchos elementos invisibles, Lancia logró darle una personalidad única gracias al diseño de Giorgetto Giugiaro.
A pesar de sus líneas rectas y su apariencia de sedán clásico de tres volúmenes, el trabajo en el túnel de viento fue concienzudo. El Thema TD presumía de un coeficiente aerodinámico (Cx) de 0,32, una cifra excelente para 1985 que ayudaba, y mucho, a alcanzar esas velocidades de crucero elevadas con bajos consumos. Gracias a esta eficiencia, la revista Autopista –número 1.335– logró registrar una punta real de 190,44 km/h, superando las expectativas de la propia marca y consolidando su fama de “devorador de kilómetros”.
Prestaciones y consumos: El equilibrio del gran rutero
Sobre el asfalto, el Thema TD era un coche que pedía carretera abierta. Sus desarrollos de cambio estaban claramente orientados a las autopistas europeas, con una quinta marcha que ofrecía 46 kilómetros/hora por cada 1.000 revoluciones. Esto permitía rodar a los límites legales de 120 km/h con el motor descansado, girando entre las 2.500 y 2.600 vueltas, justo donde el turbo KKK soplaba con alegría pero sin disparar el consumo.
Las cifras de recuperación eran igual de serias: según las mediciones de la época, cubría el 0 a 400 metros en 18,2 segundos y los 1.000 metros desde 50 km/h en quinta en 36,8 segundos. En cuanto al gasto de combustible, rondar los 7,4 litros cada 100 kilómetros en un sedán de su tamaño y lujo era una victoria rotunda frente a los sedientos motores de gasolina de potencia equivalente. El Thema TD permitía viajar de Madrid a Barcelona sin apenas mirar la aguja del depósito, algo que en 1985 todavía se sentía como un privilegio de clase alta.
Un lujo al precio de la ingeniería alemana
El Lancia Thema TD no era, ni pretendía ser, un coche para todos los bolsillos. Su tarifa en el mercado español se situaba en el entorno de las 3.600.000 pesetas. Para ponerlo en perspectiva, era un precio prácticamente calcado al del BMW 524td (3.568.758 pesetas), el que por entonces era considerado el “diésel de los entusiastas”. Frente a opciones más racionales o veteranas, como el Citroën CX 25 TRD, el Lancia costaba casi un millón de pesetas más.
Quien compraba un Thema TD no buscaba solo economía, sino un interior revestido en terciopelo y el estilo de lujo italiano.


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Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".COMENTARIOS