Luxeed enseñó hace nada su nuevo SUV eléctrico, el Luxeed RX, y su vicepresidente ejecutivo se marcó un farol de los gordos al asegurar durante la presentación que el coche lo había dibujado un antiguo jefe de diseño de Ferrari. Sonaba de maravilla hasta que apareció el detalle que lo reventó todo, y no era que el Luce baje la media, sino que Ferrari dice que no ha perdido a ningún jefe de diseño y Flavio Manzoni sigue al mando de su centro de estilo como si tal cosa.
El responsable de prensa de Ferrari en China lo dejó caer en redes con sorna, pidiendo que alguien le diera el nombre de ese supuesto fichaje. Por lo que sea, nadie soltó prenda. A lo mejor es tímido.
Intentan colarla con pedigrí de pega
Total, que el farol se desinfló en cuestión de horas y dejó al RX en una situación de lo más incómoda antes incluso de pisar un concesionario. Zhao Changjiang soltó lo del diseñador de Ferrari como argumento de venta, tan tranquilo, sin caer en que ya no en 1998 y cualquiera con un móvil iba a comprobarlo. Y mira, lo comprobaron tan rápido como la propia Ferrari tumbó el cuento con una sola pregunta, así que la marca china se metió ella solita en un jardín, uno lleno de ortigas.
El parecido con el Ferrari Purosangue es de los que cantan, con la silueta baja, el difusor trasero marcado y unas proporciones sacadas calcando al italiano. Es que han copiado hasta las siglas, porque Ferrari bautizó el suyo como FUV para no decir SUV, las iniciales de Ferrari Utility Vehicle, mientras que Luxeed lo llama Fashion Utility Vehicle. Cuando imitas hasta el nombrecito comercial, ya cuesta hablar de inspiración con la cara seria.
Lo que tiene gracia de verdad es que el modelo elegido para copiar tampoco es ninguna maravilla. El Purosangue costó tragarlo cuando se presentó porque ni Manzoni con todo su oficio logró que aquella mole pareciera ligera, así que media prensa se quedó a medias con el resultado y la otra media directamente torció el morro. Copiar un coche que ya dividía de salida no es la idea más brillante, aunque el Purosangue por lo menos tenía un capó largo y un siglo de chapa Ferrari detrás para salir del paso. El RX no cuenta ni con eso.
Ese es el quid de todo, porque el RX se queda en una caja eléctrica más, con sus luces en forma de ele y su parrilla cerrada, igual de sosa que otras mil. Luxeed necesita colgarle el escudo de Ferrari justamente porque el coche no convence solo, que un modelo redondo no anda mendigando el apellido del vecino para presentarse en sociedad.
La ficha técnica aguanta por sí sola
El Luxeed RX esconde bajo el disfraz un eléctrico grande de narices, con 5.020 milímetros de largo, dos metros de ancho y tres metros de batalla, así que de pequeño no tiene ni un pelo. La marca le ha enchufado cuatro sensores LiDAR repartidos por la carrocería y presume de una técnica de fundición a presión con control térmico electromagnético, un trabalenguas de ingeniería que al menos deja claro que en la parte técnica se lo curran bastante más que en la del cuento publicitario, con la pega de que el peso le juega en contra a lo bestia.
Las versiones son dos y aquí Luxeed cumple sin necesidad de milongas. La de acceso monta un solo motor trasero de 277 kW, unos 372 CV, mientras que la bimotor combina 160 y 277 kW para rondar los 595 CV y plantarse en 251 por hora. Las baterías son de níquel, manganeso y cobalto, con CATL para la versión básica y CALB para la tope de gama, aunque de capacidades no han soltado ni mu de momento.
Las fotos del ministerio chino dejan ver que de personalización va sobradísimo. Puedes pedir las pinzas de freno en amarillo Ferrari, rojo o plata, varias llantas distintas y hasta una de radios morados para el que quiera dar el cante. El RX pinta a coche bien armado, con cifras de sobra para pelearle el terreno al Xiaomi YU7, que es la referencia que ahora mismo arrasa en China y a la que todos quieren morder.
Ahí está lo absurdo del asunto, porque el RX tiene razones reales de las que tirar, tamaño, potencia y tecnología de la buena, así que la milonga del exjefe de Ferrari sobraba por todos los costados. Luxeed se la jugó por una credencial de pega que cualquiera desmontaba con una pregunta de nada, y ahora el coche carga con la fama de la trola en lugar de la de su ficha, que era justo lo que tenía que vender desde el minuto uno. Y para colmo, ha copiado al Purosangue.


Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.COMENTARIOS