El ejemplar fue recuperado y puesto en valor años atrás, respetando el estilo de techo distintivo de la especificación original, pero recibiendo un V8 más moderno y potente
En 1985, el sedán de Turín no solo presumía de elegancia firmada por Giugiaro, sino de un motor VM Motori que desafiaba a los grandes referentes alemanes
Fue, hasta la llegada del dos litros, la variante más prestacional y lógica por relación precio-producto, desafiando a berlinas de segmentos superiores con su tecnología y espacio
Mientras BMW apostaba por la pureza del 6 en línea atmosférico y las altas revoluciones, Mercedes tiró de ingeniería "bruta" con el compresor volumétrico