Con su innovadora arquitectura mecánica en "T" y un enfoque más humano, el último de los Mondial demostró que se podía disfrutar de un V8 central sin renunciar a la lógica de un Gran Turismo
Un deportivo biplaza de aluminio con motor central de Triumph Dolomite Sprint fabricado en 1977. El negocio de Range Rovers para jeques mató el proyecto
Motor de cuatro cilindros y turbo, una puesta a punto enfocada puramente a curvas y un planteamiento que no tuvo el éxito que se merecía por culpa de un precio muy elevado