Hay dorado sobre negro y no es un Lotus viajero en el tiempo. La sutileza del tratamiento de sus inserciones realizadas a mano por su dueño le escapa a la exageración. Vemos aquí un punto justo de ostentación, buscado como sello personal, pero inherente a su hábitat natural: las calles de Los Ángeles. El ejemplar sigue una norma distante al respeto de la configuración original, ya que se manifiesta en función de la subjetividad del entusiasta propietario. “Sentí que la modificación debía reflejar mi gusto y estilo personal en lugar de seguir reglas estrictas”, cuenta a los colegas de Classic Driver sobre su Mercedes-Benz W124 300CE Lorinser.
En nada se parece al Renntech Sledgehammer V12, que apuesta a una reinterpretación decididamente fiel del supersedán icónico de los años ochenta. No. Esta unidad le fue tomando el gusto a los estilos inexplorados a medida que se fue gestando. Aunque iba camino a convertirse en reflejo de los preparadores alemanes de culto, no se logró, como consecuencia, un Mercedes inspirado W124 Hammer con la ficha técnica en la mano, sino el resultado de un proyecto que se dejó llevar al ritmo de las piezas originales que fue añadiendo por inventiva personal.
Lorinser en los paragolpes Aero tanto adelante como atrás, Lorinser en el volante, Lorinser en el pomo de la palanca de cambios, Lorinser en las molduras de madera. También en el escape que, chapado en oro de 24 kilates de forma artesanal por una mano experimentada que nace de la pasión por los coches y los Mercedes Benz que el dueño ha ido cultivando desde sus días de cochecitos a escala y avistamientos en su infancia, hace juego intencional con el resto de los detalles dorados.
Mercedes Benz W124 300CE Lorinser: el proyecto no ha terminado
Piezas que el coche fue absorviendo desde diferentes partes del mundo. Desde Europa, desde Turquía e incluso desde Japón, un reducto admirado por nuestro amigo. La postura final de su C124 da para reflexionar, pues el parecido con el sello distintivo de las modificaciones de casas referentes como Liberty Walk es notable.
A propósito de su disminuida distancia al suelo, me pregunto si esconderá el talento lowrider propio de la costa oeste norteamericana. Lo dudo y lo descartaría, aunque es un hecho que, suspensión Air Lift Performance mediante, está preparado tanto para avanzar a ritmo cansino con las palmeras de testigo como para adaptarse a situaciones de conducción fuera de la zona de confort.
El dato de color viaja en la zaga, ya que la insigia Lorinser aplicada sobre el maletero es original de la casa matriz del preparador: nuestro entusiasta la obtuvo por contacto directo con la sede alemana. Pero lo interesante de este Mercedes-Benz W124 300CE Lorinser no está en lo superficial, sino en ser un coche que no ha dejado de ser proyecto. Hay trabajo por delante y espera un motor M113 debajo del capó y unos asientos Recaro para las plazas delanteras. Aveces te encuentras con coupés que no tienen techo. Cuando el coche se abre a un mundo de posibilidades, toda especificación oficial considerada en el incio queda de lado. Es el mérito de este ejemplar y el aprendizaje de su conductor.


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Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS