Ford se ha presentado en Nürburgring con el GT Mk IV y se ha clavado un tiempo de 6:15.977 que lo convierte en el coche americano más rápido de la historia en el Nordschleife por delante del Corvette ZR1X. Sin embargo, el dato gordo no es ese sino el que viene detrás, que es que ese tiempo lo sitúa como el tercer coche más rápido en la historia del circuito (o cuarto, si contamos la vuelta de Stefan Bellof en 1983 con el Porsche 956, que Nürburgring no reconoce oficialmente porque se hizo en clasificación de carrera) y como el coche de combustión pura más rápido que ha girado nunca en los 20,8 km del trazado largo. Solo el Porsche 919 Hybrid Evo y el Volkswagen ID.R han ido más rápido, y los dos llevan propulsión eléctrica o híbrida. Lentos han ido muchos otros, como este Ligier.
Que un V6 biturbo de 3,8 litros pueda plantar cara a prototipos de Le Mans electrificados y a coches eléctricos diseñados exclusivamente para batir récords es una noticia maravillosa para la combustión interna.
800 CV, solo pista y 67 unidades
El Ford GT Mk IV es la versión más radical del GT, fue desarrollada junto a Multimatic y está limitada a 67 unidades (un guiño al año de la primera victoria del Ford GT40 Mk IV en Le Mans) que solo pueden rodar en circuito. El motor es una evolución del EcoBoost 3,8 litros V6 biturbo que ya llevaba el GT de calle, pero en este coche entrega más de 800 CV, trabaja con una caja de cambios de competición y va acompañado de una aerodinámica de cola larga que genera una carga enorme para pegarlo al suelo como el Loctite. La suspensión es de Multimatic, el mismo proveedor que fabrica las suspensiones de varios prototipos de Le Mans, así que el chasis está a la altura de la potencia.
Frédéric Vervisch, piloto de fábrica de Ford Racing con mucha experiencia en Nürburgring, fue quien puso la vuelta. Las condiciones no ayudaron especialmente porque el día de la grabación (1 de abril) hacía frío y el equipo decidió limitar la velocidad punta a unos 310 km/h por seguridad, así que el tiempo podría haber sido incluso mejor con temperaturas más altas y el coche desbridado. Que aun así haya quedado a menos de un segundo del ID.R es una publicidad inigualable para el Mk IV.
Ford, Multimatic y Michelin prepararon el coche específicamente para el intento de récord, afinando la puesta a punto aerodinámica y mecánica para las exigencias concretas del Nordschleife, un circuito que por su longitud (20,8 km), sus cambios de rasante y sus 73 curvas castiga cualquier debilidad del coche mucho más que un circuito corto convencional. Aquí no basta con tener potencia, porque hace falta un chasis que aguante más de seis minutos de esfuerzo continuado sin perder consistencia.
El Ford GT cumple además diez años desde su presentación, así que el récord funciona como celebración del modelo y como demostración de que el Mk IV puede competir en tiempos absolutos con coches que cuestan mucho más y usan tecnologías más sofisticadas. El precio del Mk IV es de 1,7 millones de dólares, una cifra considerable pero muy inferior a la de los prototipos híbridos que tiene por delante en la tabla de tiempos.
El coche de combustión más rápido en la historia del Nordschleife
El récord del GT Mk IV tiene una lectura que va más allá del cronómetro, porque demuestra que la combustión interna puede seguir compitiendo en el nivel más alto de prestaciones cuando la ingeniería es buena. Los dos coches que van por delante (el 919 Evo con su 5:19 y el ID.R con su 6:05) necesitan propulsión eléctrica o híbrida para conseguir sus tiempos, mientras que el Ford lo ha hecho con un V6 biturbo, una caja de cambios mecánica y gasolina convencional.
Eso no quiere decir que la electrificación no aporte rendimiento, porque claramente lo hace, pero sí que pone en perspectiva la insistencia de parte de la industria en que el motor de combustión ya ha tocado techo. Un V6 de 3,8 litros acaba de hacer el tercer mejor tiempo absoluto en el circuito más exigente del mundo, así que quizá el techo esté bastante más arriba de lo que algunos quieren admitir.
El GT Mk IV sigue a la venta, aunque encontrar una de las 67 unidades disponibles no será fácil a estas alturas. Para quien pueda permitírselo, es el coche de combustión más rápido que ha girado nunca en Nürburgring. No está mal para un V6 americano en un mundo que lleva años diciendo que el futuro es eléctrico.
La vuelta completa está disponible en vídeo y vale la pena verla, aunque solo sea para comprobar cómo suena un V6 biturbo de 800 CV a más de 300 km/h por las rectas del Nordschleife. Ese sonido, por ahora, sigue siendo algo que la propulsión eléctrica no puede replicar.













Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.COMENTARIOS