Se situó en tierra de nadie entre el DB9 y el DBS. La prensa de la época lo catalogó como el mejor coche de Gaydon, pero el mercado dictó sentencia en solo doce meses
Los cambios en las normativas anticontaminación europeas empujaron a los británicos a comercializar este microcoche, que se quedó muy lejos de alcanzar los objetivos de ventas establecidos