El último lanzamiento de la marca en Estados Unidos camufla bajo un nombre mítico una realidad ineludible: cuando no tienes músculo para desarrollar un coche propio, la identidad se convierte en un ejercicio de supervivencia
Se situó en tierra de nadie entre el DB9 y el DBS. La prensa de la época lo catalogó como el mejor coche de Gaydon, pero el mercado dictó sentencia en solo doce meses