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Coche del día: Aston Martin DB5

Un gentleman al servicio de Su Majestad

Coche del día: Aston Martin DB5

Todos asociamos esta joya mecánica a James Bond y su saga como agente 007. Este vehículo hizo su primera aparición en la lejana «Goldfinger», allá por 1964 y protagonizada por Sean Connery, y es el más mítico de todos los coches que se han visto en estas películas. El año 2012 marcaba el retorno del agente 007 a la gran pantalla con el estreno de «Skyfall», protagonizada por el actor Daniel Craig. Pero los verdaderos aficionados a la saga tenían un motivo aún más importante de disfrutar la película, volver a ver el coche Bond más mítico, el Aston Martin DB5 plateado.

Aquel primer vehículo ya iba equipado con todos los gadgets a la altura del señor Bond (ametralladoras, cambiador de matriculas, localizadores GPS, cristales blindados…) y subió su status a coche de culto. No os preocupéis viendo los desperfectos que experimenta el DB5 en Skyfall, podéis tranquilizaros, porque las escenas de acción se rodaron con un curioso sistema de “dobles de acción”, de forma que los vehículos que aparecen en la gran pantalla son en realidad maquetas a escala 1:3 construidas con grandes impresoras 3D.

Las siglas DB son un homenaje a Sir David Brown, que fue director de la marca durante casi treinta años

Para realizar el diseño exterior se contó con la colaboración del diseñador italiano Superleggera utilizando una aleación de magnesio para darle ligereza, y aún así pesaba 1.465 kg, aunque no se puede considerar un vehículo totalmente nuevo al ser una evolución del DB4. A nivel mecánico llevaba un motor de seis cilindros en línea con una cilindrada de 3.995 cc que entregaba una potencia de 286 CV a 5.500 RPM y un par motor de 391 Nm a 3.850 RPM. ¿Prestaciones? Hacía el 0 a 100 km/h en unos discretos 7,8 segundos; su velocidad máxima era de 233 km/h. Toda esta caballería se transmitía a las ruedas traseras por una caja de cambios ZF de cinco velocidades, algo novedoso en esta época; resultó ser robusta y fiable.

Estaba equipado con asientos reclinables, elevalunas eléctricos, doble depósito de combustible, llantas de radios cromados, tapicería de cuero e incluso un extintor de incendios. Se hicieron versiones coupé y convertible (Volante) incluso algunas unidades Shooting Brake. Se fabricó desde 1963 hasta 1965, año en el que fue sustituido por el DB6. Este vehículo fue usado en varias de las películas de la saga James Bond, como «Goldfinger», «Thunderball», «Goldeneye», «Tomorrow never dies» y «Casino Royale». En 1964 se creó una versión potenciada, el DB5 Vantage, con el motor engordado hasta los 314 CV.

Como anécdota final, comentar que la unidad que se usó en «Goldfinger», que encabeza esta entrada, se subastó a finales del 2010 por 4,6 millones de dólares (unos 3,8 millones de euros) conservando todos sus gadgets. La verdad es que tenemos que considerar estos coches como inversiones más que como compras.

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Sobre mí

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Enfermo crónico del motor desde que era pequeño y lector compulsivo de cualquier texto que hable del automóvil. Se rumorea que la primera palabra que aprendió fue "coche".

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.