Coche del día: Aston Martin DBS Volante V12

Coche del día: Aston Martin DBS Volante V12

Como disfrutar del cielo como techo según Aston Martin con clase y distinción


Tiempo de lectura: 5 min.

El Aston Martin DBS Volante V12 era la versión convertible o descapotable del DBS, presentándose en el Salón del Automóvil de Ginebra de marzo de 2009. También se dejó ver en el Pebble Beach Concours d´Elegance, en del mismo año. Tanto el coupé como el descapotable compartían elementos mecánicos y de la carrocería con el Aston Martin DB9, pero llevaba un motor más potente y estaba homologado para dos ocupantes.

Sus dimensiones lo convertían en un automóvil grande, pues medía 4.721 milímetros de longitud, 1.905 milímetros de anchura y 1.280 milímetros de altura. La plataforma tenía una batalla de 2.741 milímetros, junto a unas vías delantera y trasera de 1.590 y 1.580 milímetros respectivamente. El peso variaba dependiendo del mercado al que iba destinado, pero en cualquier caso se encontraba en la horquilla de los 1.800-1.900 kilogramos, algo más de 100 kilogramos respecto al coupé. Su reparto de pesos era prácticamente del 50/50 %. Tanto la carrocería como el chasis llevaban elementos fabricados en aluminio, magnesio y fibra de carbono (tapa del maletero y capó delantero) consiguiendo una reducción de 30 kilogramos respecto a la generación anterior.

La diferencia más evidente entre ambos es que el Aston Martin DBS Volante V12 contaba con una capota de lona de accionamiento eléctrico. La operación de plegado o desplegado requería unos 14 segundos, y se podía realizar en marcha hasta una velocidad de 48 km/h (30 mph).

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Su equipamiento de serie era abundante, aunque presentaba algunas carencias. Llevaba cuatro airbags, control de estabilidad (DSC) permanente, amortiguación de dureza variable, dirección de asistencia variable, asientos de diseño deportivo con ajustes eléctricos, navegador con disco duro, llave electrónica con cristal de zafiro, faros de xenón, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, asientos e interiores tapizados en piel, conexión bluetooth para smartphone y un equipo de sonido Dolby Pro-Logic II con amplificador de 700 W y tomas USB y para otras fuentes de sonido externas.

El Aston Martin DBS Volante V12 era la versión descapotable del DBS, y compartía motor con el Vantage, un V12 atmosférico de de 5,9 litros y 507 CV, suficientes para volar por encima de los 300 km/h (con la capota puesta)

De forma opcional se podían solicitar la alarma antirrobo, mando programable de apertura de garaje, molduras interiores en madera, retrovisor interior fotocromático, localizador GPS, modo antirrobo, asientos deportivos en fibra de carbono y kevlar, o una segunda llave electrónica con cristal de zafiro. Los airbags de cabeza, el encendido automático de luces o los limpiaparabrisas automáticos no estaban disponibles ni siquiera como opción.

El motor estaba compartido con el Aston Martin Vantage, y era un V12 fabricado íntegramente en aluminio, en posición central delantera longitudinal, entre el eje delantero y el habitáculo. Su cilindrada total era de 5.935 cm3 y contaba con 48 válvulas, cuatro por cilindro. Era de aspiración natural, no necesitaba ningún sistema de sobrealimentación para rendir 517 CV a 6.500 RPM de potencia máxima y 570 Nm a 5.750 RPM de par máximo. La alimentación se realizaba mediante inyección indirecta de gasolina y la admisión era variable.

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La caja de cambios podía ser manual de seis relaciones y transmitía la potencia al eje trasero, complementada con un diferencial de deslizamiento limitado. Existía la posibilidad de adquirirlo con una transmisión automática de seis relaciones de nombre “Touchtronic2”, con dos modos de funcionamiento: “Normal” y “Sport”, manteniendo este último el motor a un mayor régimen antes de subir de marcha. Esta caja suponía un sobreprecio de poco más de 6.300 euros de hoy-en España-.

Las prestaciones iban acordes con la potencia disponible, con una velocidad máxima de 307 km/h y 4,3 segundos para acelerar de 0 a 100 km/h (con la caja manual). El consumo era más elevado con la caja manual, con una media de de 16,4 l/100 km, mientras que con la automática bajaba 0,9 litros, hasta los 15,5 l/100 km (datos homologados).

En modo “paseo”, hasta 48 km/h (30 mph), el Aston Martin DBS Volante V12 podía plegar y replegar la capota de lona para disfrutar del cielo como techo

En una prueba real aceleraba de 0 a 100 km/h en 4,9 segundos y necesitaba 15,6 segundos para alcanzar los 200 km/h. Igualmente, las recuperaciones eran estupendas, con un mínimo de 2,4 segundos para pasar de 80 a 120 km/h, y dedicando 4,5 – 5,7 – 7,6 segundos para pasar de 80 a 120 km/h en cuarta, quinta y sexta. Son datos con el cambio manual.

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El esquema de suspensión era independiente en ambos ejes, de paralelogramo deformable. La amortiguación era adaptativa, con un ajuste automático en función de las condiciones de conducción. Existía un modo de conducción denominado “Track“, en el cual la amortiguación alcanzaba la dureza máxima. Incorporaba sus correspondientes muelles y barras estabilizadoras.

El equipo de frenos estaba a la altura, con cuatro discos ventilados cerámicos, con pinzas de seis pistones y 398 milímetros de diámetro delante y pinzas de cuatro pistones detrás. Tampoco se podían poner objeciones a las ruedas, con unos zapatones Pirelli P Zero de medidas 245/35 R20 delante y 295/30 R20 detrás. Necesitaba 37, 7 metros para detenerse desde 100 km/h (dato de prueba real).

Su precio de adquisición actualizado sería de unos 329.000 euros con la caja manual y de 335.300 euros con la caja automática. Era más costoso que la mayoría de sus alternativas, como el Porsche 911 GT2 (RS), Audi R8, Chevrolet Corvette Z06, Ferrari Scaglietti F1, Lamborghini Gallardo LP560-4 Coupé o el BMW M6. Fabricado en la planta inglesa de Gaydon, se dejó ver como prototipo en el film de 2006 “Casino Royale“, de James Bond.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. Actualmente estoy escribiendo un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600, que se publicará en 2022.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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En la época en la que pasaba el día dibujando coches, alguien me preguntó: ¿pero a ti te gusta más la mecánica o la carrocería de los coches? Esa misma semana leí el Manual del Automóvil de Arias Paz. Tenía 14 años, esa simple pregunta es la razón por la que estoy aquí, desde entonces no he parado de aprender sobre lo que se convirtió en mi pasión.