Un motor de 3,8 litros, 265 CV declarados, frenos de disco en las cuatro ruedas y una estabilidad sorprendente, aunque con un cambio lento y una ergonomía todavía por resolver
El ridículo giro del fabricante británico está a la vista, pero si alguien no está en condiciones de opinar sobre diseño y estética, ese es el CEO de Tesla