Con 130 CV y un chasis que empezó a dictar cátedra, el Mondeo de mediados de los 90 se convirtió en la compra inteligente de un segmento D que echaba humo
Motor de cuatro cilindros y turbo, una puesta a punto enfocada puramente a curvas y un planteamiento que no tuvo el éxito que se merecía por culpa de un precio muy elevado