Con su nueva generación de vehículos, Honda pretende volver a empezar. Su replanteamiento incluye lo técnico, lo estético y lo tecnológico, a fin de presumirse una de las vanguardistas de la movilidad eléctrica del futuro no tan lejano. Y aunque en materia de diseño la propuesta adopte forma de gama carente de toda herencia –dejando a un margen que el tributo declarado al concepto Honda Kiwami 2003–, sus primeros modelos, a lanzarse durante el primer semestre del 2026, parecen recuperar rasgos y valores de tiempos ya experimentados.
Sobre todo, la berlina, que será la punta de lanza cuando debute en el mercado norteamericano antes de su llegada a Europa. El Honda 0 Saloon es más que diseño aerodinámico, es aerodinámica y retrofuturismo en clave 1970, el año que, a través de determinados concept cars, recién empezaba a digerir y asimilar el estilo que marcaría a la década. El año del que parece haber llegado este eléctrico japonés pronto a convertirse en modelo de producción.
De la silueta hasta lo no tan elocuente, hay patrones claros, que no parecen ser simples coincidencias. A través de su curvatura en lo alto, que unifica secciones de punta a punta, se visualiza una serie de prototipos contemporáneos entre sí, presentados hace 56 años. La comparativa con diseños como el del Ferrari Modulo y el Lancia Stratos Zero, ambos presentados en aquel 1970, es inevitable. En menor medida, ¿por qué no establecer un anclaje con el lenguaje del Abarth 2000 Scorpione presentado un año antes?
Como lo es hoy el Honda 0 Saloon, aquellos exponentes fueron íconos del retrofuturismo –¡qué decir de sus accesos a la cabina dignos de la ciencia ficción!– y, a su manera, el Mercedes-Benz C111 1969 tiene motivos para integrarse al paralelismo. Por la idiosincrasia de tu línea de techo, sí, pero a ello sumemos la configuración de puertas gullwing. Ahora bien, ese es un punto en común posible solo con el primer concepto, el revelado en el CES 2024. A diferencia de las alas de gaviota del Honda Saloon Concept, el Honda 0 Saloon ya dio a conocer en público que el acceso al interior del sedán de producción mutará en puertas con bisagras convencionales, si bien, a pesar de la evolución entre ambas etapas preliminares, el diseño se conserva a rajatabla.
Eso sí: lo que se recupera de la era de los experimentales clásicos mencionados es el par de faros delanteros escamoteables. Aquel primer Saloon había deslizado intenciones al respecto, al presentar un juego de ópticas que, aunque fijas, parecían imitar aquella configuración retro. Con el 0 Saloon cercano a las concesionarias, el regreso a las luces retráctiles es una certeza.
Tal como describió la marca japonesa en uno de sus boletines publicados en 2025, a los clientes de este coche les espera un estilo deportivo de altura baja, lo que, precisamente, identificaba a aquellas filosas creaciones de Pininfarina y Bertone. Esta postura rastrera no le impide a la inminente berlina japonesa ofrecer un espacio interior más que generoso, otro valor que ha quedado demostrado –en espacial, al probar la amplitud y comodidad de la fila trasera– y que ha sido una prioridad en la industria de los años setenta.
Veo lo exhibido en el primer concepto y en este prototipo avanzado y pienso, además de en los ya recordados, en uno más, un clásico de los deportivos de 1970, un norteamericano. Tanto el morro del Saloon del CES 2024 –finalmente retocado a un tratamiento que le hace guiño al diseño de hace 23 años– como el diseño de las luces traseras –éste sí se mantiene– se miran al espejo y reciben de vuelto unos extremos similares a los del Dodge Charger R/T de cinco décadas y media atrás.
Sí, tal vez me he extralimitado al darle rienda suelta a la imaginación, pero, en definitiva, existen en el Honda 0 Saloon argumentos de sobra para, a pesar de que el colega Juan Carlos Grande de Coches lo haya definido como una “berlina que parece sacada de un manga futurista de los años ochenta” –y aunque hasta se pueda establecer un parangón con el estilo de un concept car de Pininfarina más cercano: el Teorema–, aguardar por un sedán japonés en clave 1970.


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Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.