En 1985, el sedán de Turín no solo presumía de elegancia firmada por Giugiaro, sino de un motor VM Motori que desafiaba a los grandes referentes alemanes
Más allá de avanzar lo que habría de ser el Thesis, este prototipo recogió la herencia de lujo y elegancia acumulada por Lancia para lanzarla a una nueva época.