Coche del día: Lancia Lybra

Coche del día: Lancia Lybra

¿El último Lancia "auténtico?


Tiempo de lectura: 3 min.

Tipo 839. Así se conocía al Lancia Lybra internamente. Sí, es una denominación falta de todo carisma, sin atisbo de pasión y sin ese gancho que se espera de un nombre comercial. Lógico, por otra parte, pues se trata de una empresa que ha puesto denominación a un proyecto interno que, finalmente, llegó a la calle con el nombre de Lybra, en el más puro estilo de Lancia, aunque en este caso no tenía nada que ver con el alfabeto griego, sino con el signo zodiacal de Libra –era la primera vez que la marca no recurría al alfabeto griego para dar nombre a un modelo–.

Aparecido en 1999, el Lybra tenía como objetivo reemplazar en el mercado al Lancia Dedra, y lo hacía con un estilo muy distinto y con una apuesta clara por el estilo, pero también por esa elegancia italiana, siempre especial y con un carácter muy particular. Sin embargo, lo que nadie podría haber adivinado nunca, es que el Lancia Lybra sería, por así decirlo, el último Lancia “de verdad”, aunque también es cierto que para muchos fanáticos de la marca, el Lybra nunca fue un auténtico Lancia.

El Lancia Lybra siempre fue un coche menospreciado, y eso que resultaba ser “primo-hermano” del Alfa Romeo 156, un coche que tuvo bastante éxito. El Lybra se basada en la misma plataforma C1 del Alfa 156, una base que tenía sus raíces en los FIAT Bravo/Brava, que, a su vez, derivaba de la plataforma que estrenó el FIAT Tipo. Sin embargo, mientras Alfa apostaba por un comportamiento dinámico y directo, Lancia hacía justo lo contrario, apostaba por un mayor confort y un comportamiento más sosegado, al tiempo que montaba un eje trasero propio y totalmente diferente.

Dicha apuesta por el confort, por dejar atrás toda reminiscencia deportiva que había sido uno de los atributos que había tenido la marca durante décadas, podría haber sido una de las causas de su poco éxito comercial, aunque, por otro lado, el diseño tampoco gustó demasiado. Comparado con el Lancia Dedra, el Lybra ganaba en todos los apartados: era más grande, estaba mejor fabricado, era más eficiente, más rápido, más seguro, estaba más equipado… pero no convenció a los usuarios.

Según explicó en su día uno de los diseñadores, Lancia había hecho hincapié en “mimar al conductor, para que disfrute de las prestaciones de su coche, pero en un ambiente agradable y sin estrés”. A pesar de estas declaraciones, curiosamente, uno de los apartados más destacados por las pruebas de la época fue lo rápida y directa que resultaba la dirección, sin duda, un reflejo de compartir plataforma con Alfa Romeo, y además, es claramente un atributo que no favorece la relajación.

El Lancia Lybra se fabricó hasta el año 2005, y se alcanzó 164.660 ejemplares. No es un fracaso, pero tampoco se puede decir que fuera un éxito, y además de lo comentado, también había muchos enemigos en su propia casa. El Alfa 156 arrasó, sobre todo en Italia, mientras que por abajo, el FIAT Marea también robaba clientes. Pero no solo hay que buscar culpables en su propio grupo, no podemos olvidar que en 1999 se lanzó el que, quizá, haya sido el mejor SEAT Toledo de todos, el 1M – la segunda generación, que un auténtico éxito en ventas, junto al Volkswagen Bora, que también acaparó un buen nivel de ventas. Y esto, obviamente, son unos ejemplos.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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