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El Diccionario Apócrifo del Automovilista (VI)

Conoce los intrincados significados de las palabras

El Diccionario Apócrifo del Automovilista (VI)

Cocinadas a fuego lento y con mucho desprecio, hemos hecho una nueva entrega del Diccionario Apócrifo del Automovilista usando como ingredientes piezas OEM, valvulina y colonia femenina barata. Los académicos que tenemos a sueldo hacen pues una nueva contribución a la ampliación del contubernio de erudición de nuestros lectores. He aquí la selección semanal:


C

Ciclista

(Sustantivo) Especie perteneciente al biotopo de las carreteras, caminos y sendas. Está muy emparentado con el motociclista, aunque no está tan evolucionado. Para desplazarse se sirve de un movimiento rítmico producido por sus piernas. En tiempos anteriores era muy común verlos, pero fueron diezmados por su depredador natural: el borracho. Gracias al carné por puntos, su número se ha recuperado y es muy fácil ver especímenes en su ambiente natural y alimentándose en las ventas del camino. También se ha observado una mutación reciente con un pequeño motor eléctrico.

Cretácico

(Sustantivo) Época geológica pasada en la que miles de millones de seres vivos se fueron a morir a rincones ocultos y calientes del globo terrestre con la intención de convertirse en petróleo 75 millones de años después.

Curva

(Sustantivo) Bondad que nos proporciona el Universo para disfrute de los que poseemos el espíritu RACER, y a más curvas más disfrute. Si usted quiere hacer feliz a un poseedor del espíritu RACER sólo tiene que llenar el depósito de su automóvil o motocicleta e indicarle dónde se encuentra el tramo de curvas más cercano.


E

Estadísticas (de conducción)

(Sustantivo) Según los últimos estudios del Instituto Nacional de Estadística, el 90 % de los conductores conduce mejor que la media. También indican que la mayoría de los mismos consiguen que su vehículo sea más rápido que otras unidades iguales y que consuman menos al mismo tiempo.


M

Marcha atrás

(Sustantivo) Posición de la caja de cambio de velocidades que tiene dos utilidades. Por un lado, sirve para que el automóvil se desplace en sentido contrario al habitual, y por otro, como detector de conductores imprudentes. Es muy fácil utilizarlo como detector, porque sólo un conductor imprudente va marcha atrás dos manzanas seguidas.


P

Puerto (de montaña)

(Sustantivo) Oasis de curvas [véase curva] combinadas con subidas y bajadas transitadas por poseedores del espíritu RACER. La excusa/motivo/razón por la que la proporción de este grupo es mayor en estos sitios podría ser porque se ahorra en peaje, se tarda menos o hay menos distancia; sin embargo, la realidad es que vamos por puertos de montaña PORQUE NOS GUSTA


R

Rotonda

(Sustantivo) Construcción vial diseñada para dar fluidez en las intersecciones de vías y reducir el peligro de accidentes, también denominada como Cruce 2.0. Se da la circunstancia de que las rotondas son el único espacio del universo conocido en el que cualquier entidad pensante posee toda la razón cuando su trayectoria coincide con una rotonda.

Como ejemplo, la opción de salir por el carril de la derecha, cambiar de carril cediendo el paso y poner el intermitente cada vez que hacemos un cambio es sólo una opinión de la DGT. En el mundo real cualquiera puede cruzar el número de carriles que considere oportuno, cruzar recto, detenerse dentro y ceder el paso a los que entran o poner el intermitente para no salir porque, como dijimos antes, en las rotondas todo el mundo tiene razón.

Esto también se puede comprobar en la estadística de accidentes ocurridos dentro de una rotonda, todas las partes afirmaban tener razón. Pese a reconocer que usted tiene razón, haga la maniobra que haga dentro de una rotonda, le aconsejamos que siga los consejos de la DGT, pues si bien es sólo una opinión, son ellos los que dan origen a las multas.


Invitamos a nuestros lectores a plantear dudas lingüísticas que serán aclaradas en sucesivas entregas de este diccionario, una vez hechas las consultas con nuestros académicos a sueldo.

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Sobre mí

J.J. López

Portador del contagioso virus de los coches desde los once años. Ingeniero en informática, programador de robots y visión artificial que lo piensa todo en coches. Amante del arte, técnica y tecnología en movimiento, esto es, apasionado incondicional del automóvil.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

J.J. López

Portador del contagioso virus de los coches desde los once años. Ingeniero en informática, programador de robots y visión artificial que lo piensa todo en coches. Amante del arte, técnica y tecnología en movimiento, esto es, apasionado incondicional del automóvil.

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Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

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Ingeniero electrónico de profesión y amante de los coches por vocación. Dicen que aprendí a leer con las matrículas de los coches y que con 2 años me conocía todas las marcas y modelos. Cualquier cosa que me discutas sobre coches, te la intentaré rebatir.

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Enfermo crónico del motor desde que era pequeño y lector compulsivo de cualquier texto que hable del automóvil. Se rumorea que la primera palabra que aprendió fue "coche".

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.