Una marca rumana planta un familiar de casi 4,7 metros por debajo de la barrera de los 25.000 euros, y eso descoloca a medio segmento C.
Un familiar disfrazado de aventurero
El Striker pertenece al segmento C por motor y precio, aunque sus dimensiones lo empujan hacia los familiares grandes. Mide 4,62 metros sobre la plataforma CMF-B y le saca unos centímetros al Bigster, que se queda en 4,57, así que se planta a la altura de un Seat León Sportstourer o un Toyota Corolla Touring Sports, con la diferencia de que aquellos son familiares de verdad y el Striker prefiere disfrazarse de campo.
Dacia se esfuerza sobre todo en la estética para marcar distancias. La marca admite sin pudor que el modelo combina rasgos de tres carrocerías distintas, y el resultado es ese híbrido visual que ya hemos visto en medio mercado, la silueta de un familiar montada sobre la altura de un crossover. La jugada no es casual, porque Dacia lee las matriculaciones mejor que casi nadie.
El dato que lo explica todo está en sus propias cuentas: dos tercios de las ventas del Sandero se van a la variante Stepway, la de aspecto aventurero, mientras que en el Corolla la carrocería familiar acapara cerca de la mitad de las matriculaciones europeas. Dacia no se inventa nada, sigue la tendencia con la calculadora puesta.
El frontal bebe del Sandero y del Bigster, y estrena una línea en forma de lágrima que cae desde los faros hacia el paragolpes. La trasera sí inaugura lenguaje propio dentro de la marca, con grupos ópticos pequeños y verticales en forma de T unidos por una franja oscura que cruza el portón y refuerza la sensación de anchura, todo rematado por una luneta más bien pequeña.
Mecánicas conocidas y un precio que aprieta
El apartado mecánico no trae sorpresas, y ahí está la gracia, porque tirar del catálogo del Grupo Renault le sale barato y fiable a Dacia. La gama girará en torno al 1.8 full hybrid de 155 CV que ya conocemos del Bigster, acompañado de un 1.2 mild hybrid de 48 voltios y unos 140 CV para las versiones de acceso. Estas cifras vienen de las primeras informaciones, así que conviene tomarlas como provisionales hasta que Dacia cierre la ficha.
La gama mantendrá por debajo las mecánicas Eco-G de GLP, con el 1.2 de bicombustible gasolina y gas que rondaría los 140 CV en tracción delantera y unos 150 en la variante 4×4, apoyado por la hibridación ligera de 48 voltios. Es la fórmula de siempre, la que conserva la etiqueta ECO de la DGT y los consumos a raya, y quien quiera ahorrar de verdad ya sabe que el GLP es la opción aunque no salga en los anuncios bonitos.
Habrá también tracción total, porque Dacia ha confirmado el sistema Hybrid 4×4 que ya montan el Bigster y el Duster, con un motor eléctrico independiente en el eje trasero que entra cuando detecta pérdida de agarre, sin reductora ni complicaciones. Encaja con esa mayor altura libre al suelo y el aire camperete del modelo, aunque conviene aclarar que nada de esto lo convierte en un todoterreno serio. El maletero, según las estimaciones que circulan, se moverá entre los 600 y los 700 litros.
El precio es donde Dacia siempre acierta y donde aquí remata la faena. Arrancará por debajo de los 25.000 euros, una cifra que para los estándares de la marca no es tan tirada como cabría esperar, pero que sigue siendo muy competitiva para un familiar grande y electrificado. Las variantes 4×4 con híbrido completo subirán bastante, hacia los 28.000-30.000 según las estimaciones, aunque esto es especulación y todavía no hay tarifas oficiales sobre la mesa, y es que aquí está el problema de fondo: Dacia prometió la puesta de largo definitiva para junio, ya estamos en junio, y a día de hoy seguimos sin ficha técnica cerrada ni precios oficiales por versión. La apertura de pedidos se espera en el segundo semestre y las primeras unidades no llegarán hasta finales de año o principios de 2027. El hueco que ha visto Dacia es real, un familiar grande con opción 4×4 que ninguna otra marca europea ofrece hoy por ese dinero, pero hasta que no enseñe los números finales seguimos hablando de intenciones, no de coches en el concesionario.


Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.COMENTARIOS