El Volkswagen Polo Classic CL podría considerarse una de esas rarezas que, en ocasiones, puedes encontrar en el mercado. Un tres volúmenes con solo dos puertas laterales y un enorme maletero de más de 520 litros, que en Alemania tenía muy buena acogida, pero que en España pasó sin grandes alardes y casi sin rivales, pues lo más parecido que había allá por los años 80 era el Opel Corsa TR, que adoptaba el mismo concepto de sedán con dos puertas laterales.
El dilema estético de los sedanes de dos puertas
A veces, los diferentes gustos de la gente pueden generar situaciones bastante particulares. Por ejemplo, la carrocería sedán siempre tuvo una enorme aceptación en España, pues, por lo general, siempre han tenido una imagen de mayor prestigio. Sin embargo, si a esos sedanes tan populares se les quitaban las puertas traseras, la cosa cambiaba bastante y su aceptación era mucho menor a pesar, incluso, de su mayor atractivo estético –más ligereza visual, imagen más dinámica…– y de no perder algunas de sus bazas más interesantes como la capacidad del maletero.
En Alemania, esos coches, los sedanes de dos puertas, eran modelos con una buena acogida, mucho más elevada que en España. Ahí están, por ejemplo, el BMW 2002, el Opel Corsa TR o el Volkswagen Polo Classic, sedanes de dos puertas y un maletero muy decente, sobre todo el Polo Classic, que superaba, nada menos, que los 520 litros. Una capacidad de carga por encima de coches como el Peugeot 505 o el Opel Rekord. Y eso sin siquiera llegar a los cuatro metros de largo –se quedaba en 3,97 metros– y sin superar 1,60 metros de ancho.
Pese a encarnar un concepto de sedán con dos puertas y un maletero descomunal que triunfaba en Alemania, el Volkswagen Polo Classic se convirtió en una entrañable rareza dentro del mercado español de los años ochenta
De la importación alemana a la Zona Franca
Los modelos de Volkswagen no tenían mucha presencia en España allá por los años 80. Se podría decir que era una marca bastante nueva en las calles nacionales en aquel momento, pero, aun así, el Polo era un modelo con un cierto prestigio y una imagen de “coche de calidad” reconocida por todos, argumentos que su particular diseño no permitió destacar. Así pues, resultaba lógico que la firma alemana trajera el Classic, primero como modelo de importación y luego de fabricación nacional en las instalaciones de SEAT en la Landaben, Pamplona.
El Polo Classic era, básicamente, un Polo con dos puertas laterales y un tercer volumen para el maletero, que compartía todo, o casi, con el resto de versiones de tres puertas. Destacaba por una imagen bastante equilibrada gracias a la buena integración del tercer volumen y a la gran superficie acristalada, que tenía en la versión CL la opción más recomendable. Un acabado intermedio que contaba con elementos como el servofreno, la luneta térmica, el parabrisas laminado, regulación en altura de faros o el tapón del depósito con llave.
Mecánica de cuatro cilindros y tacto “eléctrico”
Bajo el capó, el Classic CL montaba un propulsor que se podría considerar algo justo pero que, según la revista Autopista (número 1.345), era un magnífico motor “que más parecía eléctrico que de gasolina”. Concretamente, era un cuatro cilindros de 1.272 cc sin muchos alardes técnicos –culata sencilla, carburador de dos cuerpos con estarter automático…– que rendía 55 CV a 5.600 rpm y un par de 9,8 mkg a 3.300 rpm. Unas cifras que se exprimían al máximo mediante un cambio manual de cuatro relaciones con los desarrollos claramente cortos –la cuarta, por ejemplo, llegaba a 27,6 kilómetros por hora a 1.000 revoluciones–.
La velocidad máxima se quedaba por debajo de los 160 km/h, pero se veía acompañada de un comportamiento, en palabras de Máximo Sant, irreprochable salvo en mojado, donde los neumáticos no daban la talla. También destacaba la calefacción, que como buen coche alemán cogía temperatura de forma rapidísima.


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Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".Solo decir que se fabricó en Landaben Pamplona y no en Zona Franca
Vaya, revisaré mis fuentes porque indicaban que fue en zona Franca, gracias por el apunte.