Coche del día: Lancia Thema Turbo 16v

Coche del día: Lancia Thema Turbo 16v

Un sedán de elegancia italiana y corazón de rallies con 185 CV


Tiempo de lectura: 7 min.

El Lancia Thema Turbo 16v parecía un sencillo sedán de representación, pero bajo su capó escondía una evolución directa del motor que había llevado al Delta Integrale a lo más alto de los tramos de rallye. Con dos litros de cilindrada, culata multiválvula, turbocompresor e inyección electrónica, desarrollaba 185 caballos de potencia y era capaz de superar los 220 kilómetros por hora. Representaba la cúspide del lujo italiano con acento deportivo, impulsado por una mecánica magistral diseñada por el legendario Aurelio Lampredi.

A comienzos de los años ochenta, los gigantes industriales Fiat y Saab unieron fuerzas en el denominado proyecto Tipo 4, una plataforma modular concebida para dar vida a berlinas de categoría que serviría de base a varios fabricantes. De aquella arquitectura común nacieron el Lancia Thema, el Fiat Croma, el Saab 9000 y el Alfa Romeo 164; modelos que compartían las entrañas técnicas pero destilaban personalidades radicalmente opuestas. Sobre esa misma matriz se modeló un vehículo de profundas aspiraciones lujosas por parte de Lancia, una alternativa enfocada a la venta masiva en el caso de Fiat, una opción de gama alta con fuerte carácter nórdico para Saab y una berlina de líneas vanguardistas y temperamento dinámico en Alfa Romeo.

Sin embargo, el resultado comercial de aquella sinergia deparó matices de lo más interesantes. Lancia posicionó el Thema como una propuesta elegante, refinada y provista de un distinguido toque de exclusividad frente a los productos generalistas del grupo. Su carrocería ofrecía un habitáculo generoso, un maletero profundo y unas proporciones clásicas de tres volúmenes, huyendo de estridencias visuales para transmitir sobriedad. Con el paso de los años y las evoluciones de gama, la marca introdujo mecánicas cada vez más enérgicas que le confirieron un talante prestacional tanto o más pasional que el del propio Alfa Romeo 164, dando lugar a variantes hiperexclusivas como el Thema 8.32 con motor Ferrari, o opciones algo más terrenales pero demoledoras como el Thema Turbo 16v, considerado por muchos un auténtico Delta Integrale con traje de alta costura.

Estética discreta y habitáculo enfocado al confort de marcha

La estampa exterior del Thema Turbo 16v —el escalón más potente de la gama por debajo del exclusivo V8— apenas delataba su verdadero potencial dinámico. Presumía de una calandra cromada de marcado carácter señorial, discretos faldones laterales y unas llantas de aleación de 15 pulgadas calzadas con neumáticos de medida 195/60 que apostaban por la sobriedad visual. Puertas adentro, el habitáculo respiraba la clásica atención al detalle de la firma transalpina: inserciones de madera en el salpicadero y los paneles, y unos cómodos asientos tapizados en Alcantara —material que Lancia encumbró como enseña de identidad propia desde los años setenta—. La instrumentación ofrecía una cantidad abrumadora de información, aunque la disposición de los relojes y la tipografía de sus grafismos no siempre permitían una lectura intuitiva de un solo vistazo.

La postura de conducción presentaba ciertos claroscuros, tal y como señalaba el especialista J. Morillo en el número 233 de la revista especializada Automecánica. La distancia entre el asiento y los pedales resultaba algo justa en relación con la ubicación del volante, un inconveniente menor en trayectos urbanos pero fatigoso tras varias horas al volante. Asimismo, los respaldos adolecían de un perfil demasiado plano, escatimando la sujeción lateral que cabría exigir a un sedán animado por la caballería del Delta Integrale. En el plano acústico, en cambio, el trabajo de aislamiento fue sobresaliente: los ingenieros integraron un resonador en la admisión para amortiguar el soplo del aire, rediseñaron los conductos de escape con tramos de mayor longitud e instalaron soportes elásticos específicos para frenar la transmisión de vibraciones al habitáculo.

Tales esfuerzos se tradujeron en un rodar sumamente silencioso cuando se circulaba a ritmo sostenido. El habitáculo aislaba de forma sobresaliente y el motor permanecía en un discreto segundo plano hasta que el turbocompresor irrumpía en escena, marcando el carácter explosivo de la montura.

Mecánica Lampredi, sobrealimentación y el temido overboost

Bajo la chapa latía una evolución del glorioso bloque tetracilíndrico en línea de 1.995 centímetros cúbicos heredado directamente del Delta Integrale. Contaba con culata multiválvula, turbocompresor Garrett T3, intercooler, inyección electrónica Bosch LE2-Jetronic y gestión integral Magneti Marelli Microplex. Esta versión adaptada a un uso rutero modificaba la entrega de potencia; no buscaba la inmediatez radical de los tramos cronometrados, pero exigía respeto y manos cuando el pedal derecho se hundía por completo.

El turbocompresor recurría a turbinas de tamaño contenido para minimizar el tiempo de respuesta, incorporando además un circuito de refrigeración por agua destinado a preservar la durabilidad del conjunto. La electrónica gobernaba las electroválvulas de descarga y prescindía del clásico delco para intensificar la chispa en las bujías. Una de sus particularidades residía en la adopción de una función de sobrepresión temporal: al rebasar los dos tercios del recorrido del acelerador, el motor entregaba un soplado elevado sostenido, pero si se pisaba a tabla se activaba el dispositivo de sobrepresión máxima —el popular overboost— durante unos treinta segundos para evitar fatigas térmicas innecesarias en el bloque.

La respuesta mecánica era indiscutiblemente puntiaguda. Por debajo de las 2.000 revoluciones por minuto la disponibilidad de empuje era escasa, haciendo que el Thema se sintiera pesado; sin embargo, al superar ese umbral, el turbo desataba una caballería tan briosa que obligaba a aferrarse con decisión al aro del volante. La transmisión manual de cinco relaciones contaba con un escalonamiento correcto, destacando una primera marcha algo larga —10,44 kilómetros por hora a 1.000 rpm— que restaba brillantez a las arrancadas desde parado, aunque el resto de marchas mantenían el bloque en su zona óptima de par.

Lancia Thema Turbo 16v (2)

Dotado de la mítica mecánica de cuatro cilindros y dos litros diseñada por Aurelio Lampredi con culata multiválvula, turbocompresor Garrett T3 y función overboost, el Lancia Thema Turbo 16v escondía bajo una carrocería de aparente y sobria berlina ejecutiva un temperamento visceral de 185 CV heredado directamente de las victorias del Delta Integrale en el Mundial de Rallyes

Comportamiento dinámico, frenada y tarifa comercial

A diferencia de su hermano de tracción total, el Thema Turbo 16v derivaba toda su fuerza al eje delantero. Esa elección simplificaba la arquitectura, pero imponía limitaciones físicas: los 185 caballos ponían en aprietos la adherencia de los neumáticos delanteros al acelerar con contundencia en pleno apoyo dinámico.

Las suspensiones priorizaban el confort, recurriendo a esquemas McPherson con barras estabilizadoras en ambos ejes y tirantes longitudinales en el tren posterior. El tarado de muelles era relativamente blando para una berlina de talante deportivo, lo que propiciaba un equilibrio notable en autopista pero penalizaba la agilidad pura cuando los amortiguadores perdían firmeza con el paso de los kilómetros. Ante una arrancada brutal sobre firme irregular, el morro tendía a serpentear, obligando a dosificar con tiento la dirección de cremallera asistida —de tres vueltas entre topes— para evitar reacciones subviradoras.

El equipo de frenado confiaba en cuatro discos, siendo los delanteros ventilados con generosas dimensiones de 284 milímetros —y 251 detrás—. Con un peso en vacío cercano a los 1.300 kilogramos, el sistema cumplía con solvencia en frío, aunque el uso intensivo en tramos virados exigía pastillas de altas prestaciones para evitar fatigas.

Las prestaciones puras acaparaban titulares: rebasaba holgadamente los 220 kilómetros por hora y firmaba recuperaciones fulgurantes. El consumo, por el contrario, variaba radicalmente según la exigencia del pie derecho, oscilando entre los moderados 10 litros a ritmo tranquilo y los cercanos a 15 litros en conducción deportiva. Su precio de tarifa en España, cifrado en unas elevadas 4.646.790 pesetas sin extras, convertía a este lobo con piel de cordero en un exclusivo capricho para unos pocos privilegiados.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".
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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.

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Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.