El nombre Mopar lleva décadas asociado a motores enormes, recambios de preparación y una manera bastante poco discreta de entender el automóvil estadounidense. Para celebrar sus noventa años, la división de componentes de Stellantis ha elegido el Dodge Charger de dos puertas, aunque el homenaje llega con una circunstancia que todavía escuece a los puristas, porque debajo del capó hay seis cilindros en línea.
El Mopar ’27 tendrá una tirada de 270 coches, repartidos en tres colores y con dos niveles mecánicos. En concreto, la novedad es un paquete oficial de 10.995 dólares que añade piezas funcionales y una identificación numerada. Eso sí, conviene separar ambas cosas porque el carbono llama la atención, pero la potencia del motor no aumenta.
Carbono y admisión para un Charger numerado
El paquete incorpora un capó de fibra de carbono con toma de aire operativa, un divisor delantero del mismo material y un alerón trasero específico. Además, la admisión de aire frío pertenece al catálogo Direct Connection, mientras que las franjas laterales y los gráficos del capó dejan claro que el propietario ha comprado una de las unidades conmemorativas.
La placa numerada aparece bajo el capó y hay otra identificación en el salpicadero. Por su parte, Mopar ha dividido la producción en 90 coches Bludicrous, 90 Diamond Black y 90 White Knuckle. De ellos, Estados Unidos recibirá 243 unidades y Canadá, las 27 restantes. En cuanto a los plazos, los pedidos comenzarán en enero de 2027, con fabricación prevista para la primavera, de manera que hablamos de un coche de producción limitada y no de una preparación de salón sin futuro comercial.
El Charger R/T utiliza el seis cilindros biturbo de tres litros denominado Sixpack, con 420 hp SAE, equivalentes a unos 426 CV métricos. Por encima, la versión Scat Pack Plus sube a 550 hp SAE, aproximadamente 558 CV, gracias a una configuración mecánica diferente que ya existe en la gama. Por lo demás, ambas llevan tracción total con posibilidad de seleccionar un modo de propulsión trasera.
En el Scat Pack Plus hay elementos de bastante más calado que unas franjas, como componentes internos forjados, turbocompresores Garrett mayores y una preparación de fábrica para gestionar el incremento de potencia respecto al R/T. Ahora bien, ninguna de esas mejoras es exclusiva del Mopar ’27, y vender el aniversario como si estrenase un motor sería tomar por tonto al aficionado.
Noventa años después, el V8 sigue siendo la ausencia
La historia de Mopar arrancó en 1937 como denominación de productos de mantenimiento y acabó ligada a algunos de los automóviles más bestias de Detroit. Más tarde, sus series conmemorativas modernas comenzaron con el Challenger Mopar ’10, antes de extenderse a Charger, Chrysler, Jeep y Ram. Así, la nueva entrega mantiene esa tradición de coches especiales construidos con componentes de la propia casa.
El problema sentimental aparece al recordar el Charger Super Bee y su ruptura con el V8. Sin duda, el Sixpack actual corre una barbaridad, pero la identidad mecánica de un muscle car también se construye con sonido, vibraciones y respuesta. Al fin y al cabo, un seis cilindros biturbo puede ser magnífico sin conseguir que nadie olvide el rugido de un HEMI grande.
La cifra de 270 ejemplares asegura exclusividad, aunque el verdadero interés técnico del coche está en la arquitectura de su motor y en la posibilidad de elegir tracción trasera.
El carbono puede mejorar masa y aerodinámica, pero Mopar no ha publicado una reducción total de peso ni mediciones que permitan cuantificar una ganancia de prestaciones para este paquete. Por eso el Mopar ’27 merece atención con una valoración precisa, ya que es un Charger especial bien identificado, con piezas de calidad y una mecánica potente, pero no añade caballos a los Charger que ya conocemos. Con todo, el aniversario habría tenido otro sabor con ocho cilindros. En definitiva, la nostalgia, por desgracia para los que todavía escuchamos los motores, tampoco se fabrica en fibra de carbono.


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Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.