Coche del día: Mercedes 450 SE (W116)

Coche del día: Mercedes 450 SE (W116)

El buque insignia de Stuttgart de 1973: un despliegue sin límite de costes, ingeniería superior y refinamiento mecánico en plena tormenta energética


Tiempo de lectura: 7 min.

El Mercedes 450 SE llegó al mercado en 1973 con todos los argumentos para proclamarse el mejor coche del mundo, y lo hizo en el peor momento que cabría imaginar para un automóvil equipado con un V8 de 4,5 litros, cambio automático y consumos acordes a su mecánica. En octubre de ese mismo año estalló la primera crisis del petróleo, los precios de la gasolina se dispararon en toda Europa y los gobiernos empezaron a imponer restricciones de velocidad de emergencia. El 450 SE ganó el Coche del Año en Europa en 1974. No deja de tener su gracia.

Calidad sin coste y el nacimiento de la Clase S

Mercedes, en los años 70, tenía una imagen que ha sido la base para el funcionamiento de la marca durante décadas: era el máximo exponente en calidad y durabilidad; pocas marcas podían ofrecer el mismo producto. Los coches con la estrella en el frontal no eran los más rápidos, tampoco eran los más lujosos, pero eran la referencia absoluta en calidad en todos los sentidos. Cabe recordar que Mercedes fabricaba en aquellos años sin tener en cuenta los costes, pues sabía que no habría problema por los precios que tendrían después sus coches.

Eran otros tiempos; la firma alemana no tenía rivales directos y no hacía falta pensar en estrategias de mercado ni en posibles ahorros para no disparar los precios. Es entonces cuando aparecieron coches como el W116, un automóvil que reemplazaba al W109 y continuaba con la saga del conocido como “colas” –el W111 –. No obstante, también hay que destacar que fue la primera vez que Mercedes usaba la denominación comercial S-Klasse o Clase S –S por Sonderklasse o «clase especial» en alemán –.

Con este coche se inauguraba una etapa completamente nueva para la marca de la estrella. El W116 era el primer Mercedes verdaderamente nuevo desde el “Colas” de 1959. El W108, presentado en 1965, había sido en esencia una evolución directa de esa misma arquitectura; el W116 era otra cosa: más grande, más pesado, más ancho y tecnológicamente más ambicioso que cualquier cosa que Mercedes hubiera construido en serie hasta ese momento.

Su desarrollo estilístico tuvo varios padres de peso pesado. Friedrich Geiger, que llevaba décadas al frente del centro de estilo de Daimler-Benz y que se jubiló en 1973 –el año mismo del lanzamiento –, había marcado la dirección general; Paul Bracq, diseñador francés que abandonó Stuttgart en 1967 durante la gestación del W116, había dejado su impronta en la silueta; Gérard Cardiet, otro francés del equipo, hizo buena parte del trabajo de modelado final; y Bruno Sacco, que tomaría el relevo de Geiger, estuvo muy implicado en los detalles. El resultado era un coche de líneas limpias, sólidas y sin concesiones a la moda, con esa capacidad característica de los mejores Mercedes de no parecer nunca ni demasiado nuevo ni demasiado antiguo.

Mercedes 450 SE (W116) (2)

on un motor V8 de 4,5 litros, una suavidad de marcha desconcertante a 225 km/h en la Autobahn y una calidad de construcción sin concesiones, el Mercedes 450 SE inauguró por todo lo alto la era de la Clase S

El corazón V8 y la gran reserva mecánica

Como tope de gama en el catálogo del primer Mercedes Clase S, estaba el 450 SE –acompañado del 450 SEL, la versión con chasis largo –, un coche que no tenía complejos ni reparos en lo que respecta al gasto de combustible, en plena crisis del petróleo. Bajo el capó del 450 SE –la versión de batalla corta, con 2,895 metros de distancia entre ejes, frente al 450 SEL que alargaba esa cifra en siete centímetros para mayor comodidad trasera – vivía el propulsor M117. Hablamos de un V8 de 4.520 cc con árbol de levas en culata y, en la variante europea de 1973, inyección D-Jetronic de Bosch que extraía 225 CV –cifra que en el mercado americano, sujeto a restricciones de emisiones más estrictas, quedaba reducida a 190 CV, con resultados en prestaciones notablemente distintos –. La transmisión era automática de tres velocidades, única opción disponible: Mercedes consideraba que un coche de este carácter no necesitaba otra cosa, y los clientes de la época no parecieron tener objeciones. A partir de 1976, la D-Jetronic fue sustituida por la K-Jetronic de Bosch, con lo que la potencia bajó ligeramente a 217 CV pero la fiabilidad del sistema de inyección mejoró de forma apreciable.

La revista FORMULA, en su número 79, probó el Mercedes 450 SE, y es un documento tan interesante como el propio coche. Llevaron el 450 SE a Alemania para probarlo en su entorno natural, y lo que encontraron allí era exactamente lo que Mercedes prometía: un coche que a grandes velocidades en la Autobahn –alcanzaron los 225 km/h “de marcador”, cifra que la ausencia de límite general en la red alemana hacía perfectamente legal – se comportaba con una calma que resultaba casi desconcertante. La dirección asistida, muy ligera, requería, según publicó la revista, cierta costumbre: en ciudad los aparcamientos eran fáciles y el radio de giro sorprendentemente reducido para el tamaño del coche, pero a velocidades altas los movimientos del volante debían ser suaves y pausados, porque de lo contrario las trayectorias se volvían zigzagueantes. Era el comportamiento exactamente esperado de un coche de estas dimensiones y este peso, aunque no se aprecia molestia alguna en las palabras del periodista que escribió la prueba.

Lo que sí le llamó la atención fue el cambio automático: el probador observó que realizaba los cambios de marcha a 5.400 rpm, es decir, unas 400 vueltas antes de alcanzar el régimen máximo. El motor, anotaba, respondía maravillosamente a bajo y alto régimen, y esas 400 revoluciones que el cambio le robaba antes de tocar el limitador no parecían suponer ningún problema práctico en un coche que no necesitaba buscar el máximo de potencia para circular con toda la autoridad del mundo. El W116, en su versión 450, era uno de esos vehículos donde la reserva mecánica era tan grande que el conductor rara vez tenía que recurrir a ella.

Ergonomía interior y éxito comercial

El habitáculo del W116 marcaba también un punto de inflexión respecto a la generación anterior. La lógica funcional era el criterio supremo de organización: el volante era deliberadamente grande para no obstaculizar la visibilidad de los instrumentos y para hacer más cómodo su manejo, los mandos estaban diseñados con una claridad que ningún rival podía igualar y los paneles de las puertas incorporaban salidas de ventilación que distribuían aire frío o caliente según la necesidad. Los asientos eran, como describía Road & Track en su prueba del mismo año, grandes, firmes y cómodos para muchos –aunque no para todos, pues el perfil con soporte lumbar pronunciado no era universalmente apreciado –, con ajustes manuales únicamente en la versión SE estándar. El cuero era el único extra que se ofrecía para la tapicería, y en el SEL venía de serie.

La crisis del petróleo, que tan mal momento eligió para estallar, no impidió que el W116 tuviera una vida comercial larga y exitosa. La producción se mantuvo hasta 1980, con el 450 SE fabricándose entre 1973 y 1976 –momento en que fue sustituido en la gama por versiones con motor de menor cilindrada – y el 450 SEL continuando hasta el final. En total salieron de Stuttgart más de 473.000 unidades del W116 en todas sus versiones, una cifra que para un coche de este precio y este segmento era extraordinaria.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".
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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.

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