Coche del día: BMW 3.3 Li (E3)

Coche del día: BMW 3.3 Li (E3)

Chasis alargado, el legendario motor M30 de seis cilindros y una ambición sin filtros para plantar cara a Mercedes


Tiempo de lectura: 4 min.

El BMW 3.3 Li (E3) se presentó en 1975 como la punta de lanza de la gama de los sedanes grandes de BMW. Era la versión de chasis más largo, con el equipamiento más completo y, por supuesto, con la versión de mayor cilindrada del motor M30, que casaba bastante bien con el planteamiento de coche de lujo deportivo que la marca alemana quería defender.

Los orígenes y la respuesta al gigante de Stuttgart

BMW, la vieja Bayerische Motoren Werke, había tenido varias idas y venidas en cuanto a éxito de ventas. En los años 60 y 70, sencillamente, no tenía rivales dignos de mención en el segmento de lujo alemán y los que había estaban claramente limitados por un mercado que no perdonaba ni un solo traspiés. Luego, con la expansión de la firma y el control de la familia Quandt, las cosas cambiaron bastante y, aunque supieron aguantar el tirón y hasta se convirtieron en referentes, ya no era tan sencillo. El BMW 1500 había demostrado que la marca podía superar todas las expectativas y los clientes querían más.

Así apareció, en 1968, lo que llamaron “Gran sedán” –Große Limousinen–, el BMW E3, un coche que se convirtió en el pilar de ventas de BMW en el segmento de lujo y el coche con el que se enfrentaron a Mercedes y su Clase S –el W108, que por entonces todavía no había recibido la denominación de S-Klasse–. El peso del E3 llegó a ser tal que en 1975 estrenó versión de batalla larga con más de 10 centímetros adicionales. Esos centímetros se repartían entre el habitáculo y el maletero, y el resultado era un espacio trasero que por primera vez ponía al E3 en pie de igualdad con los grandes sedanes de representación de la época en términos de comodidad para los pasajeros.

Ingeniería pura: el nacimiento del “big six”

Bajo el capó escondía un nuevo motor de seis cilindros, el M30 –conocido como big six–, que se convertiría en uno de los propulsores más laureados y longevos de la marca. Una pequeña muestra de la importancia que tenía la serie E3, diseñada por una mente que llegaba desde el diseño clásico de BMW: Wilhelm Hofmeister, quien había dado forma a los coches de la marca desde los años 60. Lo mejor de todo es que la generación E3 del BMW 3.3 Li no era solo diseño, también era actitud, mejoras en todos los apartados y una ambición casi desmedida.

Nada más salir al mercado, la gama ya contaba con varios motores: 2.5, 2.8, 3.0 y 3.3. El 3.0, con su seis cilindros en línea de 2.986 centímetros cúbicos, ya presentaba unas prestaciones que en la época lo colocaban entre los mejores de su clase, pero fue el BMW 3.3 Li, que montaba el M30 de 3.295 centímetros cúbicos, el que defendía la esencia que BMW había empezado a trabajar cuando llegó al segmento de lujo: la deportividad, la calidad y el lujo.

BMW 3 3 Li (E3) (2)

El BMW 3.3 Li condensó la maestría de Wilhelm Hofmeister y la finura del bloque ‘big six’ en una berlina de representación que no solo redefinió el lujo germano, sino que allanó el camino para el nacimiento del primer Serie 7

Su motor de seis cilindros, con sus 3.295 centímetros cúbicos e inyección Bosch L-Jetronic, era culpable, entre otras cosas, de la famosa “suavidad” de los BMW de la época. Rendía sus 200 CV a 5.500 revoluciones y el par llegaba a unos más que buenos 285 Nm a 4.000 revoluciones. El cambio manual de cinco relaciones –automático de tres en opción– le permitía presumir de un conjunto mecánico de auténtica referencia; sirva de ejemplo los 208 kilómetros por hora que anunciaba la propia marca o el 0 a 100 km/h en 8,6 segundos, ejercicios que se realizaban con la finura que solo un seis cilindros en línea podía otorgar.

Exclusividad y el legado que dio vida al Serie 7

El BMW 3.3 Li E3 llegó al mercado con un precio que era absolutamente prohibitivo. Allá por 1975, BMW pedía 43.000 marcos alemanes –unos 21.985 euros de entonces que, ajustados a la inflación actual, rondarían una cifra astronómica–, y montaba de serie elementos como el aire acondicionado, elevalunas eléctricos, cierre centralizado, dirección asistida y tapicería de cuero.

Fue también el último de la familia E3. En 1977, BMW presentó el E23, la primera generación del Serie 7, que directamente nacía de la experiencia acumulada en el E3 y que heredaba el M30 como motor de referencia. El seis cilindros en línea siguió en producción hasta 1994, 26 años después de su debut, propulsando desde berlinas de representación hasta el primer M5 de la historia. Pocos motores de producción han tenido una trayectoria tan larga con tan pocos compromisos.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".
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