Bugatti Veyron Megawatt: el eléctrico que no fue y un sueño de 1.500 CV imposible

Bugatti Veyron Megawatt: el eléctrico que no fue y un sueño de 1.500 CV imposible

Un proyecto de eléctrico con más potencia y la ambición de un presidente con otros planes... que tampoco se concretaron


Tiempo de lectura: 4 min.

Es probable que la selección que les he entregado a finales del año pasado hubiese sido distinta si el Bugatti Veyron Megawatt se hubiera hecho realidad. No hay dudas sobre que la historia de los hiperdeportivos sería distinta, tampoco las hay respecto de que entre las páginas de antología reservadas para los récords de velocidad más impactantes de este siglo figuraría, sobresaliendo su condición eléctrica –todo un condimento entrando a la década del 2010–, este coche que no fue.

Eventualmente, con 431 km/h registrados en una prueba del 2010 experimentada en el circuito Ehra Lessien, con el 16.4 Super Sport, el Veyron recuperaría el récord que el SSC Ultimate Aero TT le había quitado, pero hoy no se podría negar la trascendencia que habría obtenido en el desafiante mundo de las pruebas de velocidad si este proyecto finalmente se concretaba. Los diseños olvidados que rodean al Veyron datan de antes de su producción en serie, pero el Megawatt, aportando un considerable aumento de potencia, tal parece que estaba destinado a ser un eléctrico pionero y revolucionario entre los hypercars.

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Bugatti Veyron Super Sport. Foto: Bugatti

Bugatti Veyron Megawatt: un eléctrico que vive solo en la imaginación de los ingenieros

Paradojas del asunto. Ir por más, vaya filosofía en fabricantes de superdeportivos como Bugatti, fue la sentencia para tamaña ambición. Dos nombres bastaron para hacer de este plan frustrado una historia de interés: el que por su irracional postura construyó el mito alrededor de este coche y el que le retiró el velo a todo tipo de misterios, haciendo pública la trastienda del Grupo Volkswagen en los días en que el proyecto se cocinaba entre los ingenieros y dando a conocer algo que hasta aquí había estado oculto al público: que había existido un proyecto de Veyron despojado de motor de combustión.

En recientes declaraciones a Top Gear, el hoy director de Diseño de Bugatti Rimac contó cómo todo marchaba hacia ese eléctrico hasta quedar en la nada, o en el recuerdo de lo que pudo haber sido. ¿Pero qué era ese Bugatti Megawatt en números? En plena antesala del Veyron Super Sport, es decir a finales de la década del 2000, empezó a platearse la posibilidad de esta versión de parte del equipo de ingeniería. Un hiperdeportivo no de 1.200 CV como la faceta más extrema del Veyron, sino de 1.360 CV. Fue entonces cuando entró en escena ni más ni menos que Ferdinand Karl Piëch.

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El Bugatti F.K.P. Hommage, revival del Veyron. Foto: Bugatti

Un sueño imposible ayer, un revival que hace justicia hoy

“Si tuviéramos 1500 CV (1479 CV), calculé que podríamos alcanzar los 450 km/h, caballeros. ¿Adivinan qué es lo que vamos a hacer? No un MegaWatt Veyron, sino 1500 CV”, esas fueron las palabras del entonces presidente del Grupo alemán, según el textual de Frank Heyl difundido días atrás en el medio británico. “Fue un boom y volvimos a la mesa de dibujo con los ingenieros”, terminó de recordar el jefe de Diseño actual aquella jornada de revés para las aspiraciones del Megawatt. Lo cierto es que el deseo de Piëch de colocar un motor de 1.500 caballos en el Veyron ya existente e incompatible, en lugar del sistema eléctrico, tampoco iba a ser una opción.

“No habría funcionado. Para alcanzar los 450 km/h se necesitaría la parte trasera recortada que implementamos en el Chiron, tomas de aire mucho más grandes… y así, la idea de «mejorar el Veyron» fue un fracaso”, explicó Heyl, quien puede consolarse por haberle rendido tributo a la memoria del ex mandamás y haber hecho realidad su sueño con la flamante presentación del que lleva sus iniciales: el Bugatti F.K.P. Hommage, un one-off de Veyron con tecnología Chiron y 1.600 CV que solo un cliente podrá adquirir.

Los ciclos de la industria: si aquella ambición de Piëch hubiese sido realidad, quizás jamás habría existido el Chiron tal como lo conocimos. Pero aquí está, y ahora es el que le sirve sus poderes a este revival que hace justicia.

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Sobre mí

Mauro Blanco

Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.

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