Un mundo de rarezas. Me sorprendería que así no fuera. ¿Acaso no estamos en Pebble Beach? Es la tierra donde los coches que llaman la atención no llaman la atención. Lo exótico es la norma. En horas, un nuevo experimental alemán, el Mercedes 6 Cabriolet, se quitará el velo en el Concurso de la Elegancia y exhibirá en sociedad su aerodinámica figura. De momento, el número se da vuelta ante la presencia de un generador de flashbacks.
No importa que se haya inspirado en un coche emblema de los emergentes años sesenta para el automovilismo japonés. Tampoco que evidencie en su diseño la clara reinterpretación eléctrica de los monoplazas de carreras de la década del cuarenta. Veo al Infiniti Prototype 9 y la Flecha de Plata escribiendo la historia en los años cincuenta viene a mí. Mejor aún: la imagen de Fangio en 1991, avanzando al volante de su Mercedes W196 no carenado ante el reconocimiento de los presentes.
La asociación es inmediata e inevitable, pero es 2017 y el concepto de Nissan se luce por sus propios medios. No estaría mal que los organizadores improvisen una categoría para la ocasión, y que allí este prorotipo compita con el de Mercedes por la mejor línea de carrocería. Jurados pasando la mano sobre ambas superficies y decidiendo en cuál de los dos da más placer hacerlo. No importa cuánto desvaríe, la única realidad es el sol reflejándose sobre el acero metálico del retro japonés como toda una alegoría del momento: el coche a plena luz, después de haber sido concebido en secreto y, lejos de la línea de producción, mediante moldeados artesanales logrados a martillazos.
Artesanía y aeronáutica en el Infiniti Prototype 9
La calandra de doble arco es hipnótica. También lo es el cromado que da forma a la línea del conducto lateral posterior a las ruedas delanteras –ruedas con llantas de 19 pulgadas y neumáticos de competición de la era que evoca– y de los flancos. A propósito, esa línea lateral en su totalidad, desde el morro hasta la zaga tan epocal, es una verdadera puesta en escena. Cómo sube hacia la zaga filosa, sobre todo.
A todo esto, su mecánica basada en un motor eléctrico de 110 kW parece tenerme sin cuidado. Hay prioridades a enfocar. Las molduras tienen toda mi atención, mientras la aeronáutica se lee como musa en el diseño y en secciones específicas como el eje del volante, donde tanto los instrumentos como el acabado en aluminio del panel toman como referencia a las aeronaves de primera mitad del siglo pasado. El habitáculo, como parte de la elaboración a mano, es resultado de dos procedimientos japoneses aplicados: el mitate, que consiste en la selección y combinación de los mejores materiales posibles, y el shitate, adoptado por los artesanos de Nissan Motor para realzar las mejores características de cada material durante la personalización.
Han pasado nueve años de aquella presentación en la costa oeste norteamericana, y el prototipo, vaya rareza olvidada a pesar del poco tiempo transcurrido, adquiere hoy, en días de sucesivas reinterpretaciones eléctricas retro, un valor significativo al haberse adelantado y no de cualquier manera: siendo un revival de monoplaza nacido de esas pasiones desinteresadas de departamento de diseño y construido con el sudor de la artesanía japonesa.






Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS