Coche del día: Opel Astra Coupé 2.2 DTi (G)

Coche del día: Opel Astra Coupé 2.2 DTi (G)

Pragmatismo del motor turbodiésel, y belleza de la mano de Bertone, por poco más de 22.000 euros


Tiempo de lectura: 4 min.

El Opel Astra Coupé 2.2 DTi no era otra cosa que la respuesta a una “necesidad” creciente: poner un propulsor turbodiésel en cualquier coche, incluso en un coupé. Presumía de 125 CV, un par de 28,5 mkg y un consumo medio de 6,4 litros, datos que lo convertían en un coche muy interesante y gracias a su precio, 22.080 euros, también en el más popular de la gama.

La fiebre del gasóleo en el segmento coupé

A principios de los años 2000, el sector del automóvil vivía una auténtica fiebre. La inyección directa de gasóleo había dejado de ser el patito feo para convertirse en el nuevo motor de moda, capaz de ofrecer prestaciones que ponían en aprietos a los gasolina de la época, con unos consumos casi de risa. En ese contexto de euforia diésel, casi de forma natural, apareció un concepto que a muchos les costó aceptar: el coupé con motor alimentado por gasóleo. El coupé siempre ha sido un tipo de coche con vocación lúdica y deportiva, así que ponerle un motor turbodiésel, por potente que fuera, no encajaba en la idea que muchos tenían en su cabeza.

Sin embargo, con cada nueva generación de motores diésel, las prestaciones subían y el agrado de uso también, así que era cuestión de tiempo que acabara por aparecer el coupé con motor de encendido por compresión –nombre, este último, que usa “técnicamente” para los motores diésel–. Y el primero en hacerlo fue Renault con el Mégane Coupé 1.9 dTi, seguido del SEAT Córdoba SX 1.9 TDi, con el Mercedes C220 CDi Sportcoupé como opción más exclusiva y el Peugeot 406 Coupé 2.2 HDi como el rompecorazones.

Un diseño firmado por Bertone

El éxito fue casi inmediato y los coupés turbodiésel empezaron a ser la norma en las listas de ventas, lo que provocó que muchos puristas se rasgaran las vestiduras; ¿cómo era posible que la gente quisiera un coupé con un motor “de camión”? En su momento, la combinación tenía toda la lógica del mundo, sobre todo gracias a la escalada de prestaciones que protagonizó la tecnología. Así, con un contexto como ese, Opel decidió que su joya de la corona, el bonito Astra Coupé firmado por Bertone, debía adoptar esa filosofía. Así nació el Opel Astra Coupé 2.2 DTi, un coche que, sobre el papel, debería arrasar en ventas: uno de los coches más bellos que había puesto Opel en producción, animado por la tecnología de moda y adornado con un precio muy competitivo: 22.080 euros.

Opel Astra Coupé 2 2 DTi

Vestido por Bertone y alimentado por el pragmatismo, el Astra Coupé rompía cuellos a su paso, pero no bolsillos en la gasolinera

La prensa de la época no tardó en ponerse a los mandos y dejar claro que, por prestaciones y consumos, era verdaderamente competitivo, pero su propulsor era áspero y algo tosco en su funcionamiento, dos detalles que, ya empezaban a ser cosas “del pasado”. Motor que adoptaba todas las soluciones de la época: inyección directa, turbo de geometría variable, intercooler, bloque de aleación, dos árboles de levas en culata, cuatro válvulas por cilindro… Pero en este caso, 2.172 centímetros cúbicos, para lograr 125 CV a 4.000 revoluciones y 28,5 mkg entre 1.500 y 2.750 revoluciones. Son cifras que lo situaba en la media de la época, al igual que los consumos, que según la prensa, rondaban los 6,5 litros cada 100 kilómetros –daban para una media de 800 kilómetros con sus 52 litros de depósito–.

Prestaciones frente a sus rivales

El Opel Astra Coupé 2.2 DTi podía alcanzar los 207 kilómetros por hora o los 100 kilómetros por hora desde parado en menos de 10 segundos, mientras que otros ejercicios como el 0 a 400 metros o el 80 a 120 kilómetros por hora en quinta los completaba en 16,8 y 10,3 segundos respectivamente –y el último, con un desarrollo en quinta de 46,7 kilómetros por hora, es muy respetable–.

Con esos datos, y las sensaciones al volante que se obtuvieron, la prensa lo recomendaba frente a la versión 2.2 16v con 147 CV, pues por capacidades no estaban muy lejos, pero el 2.2 DTi tenía unos consumos bastante más bajos. El gasolina ganaba en finura de funcionamiento y en tacto, así como en precio, aunque solo había 540 euros de diferencia. Por otro lado, el Astra Coupé 2.2 DTi era mucho más barato que su rival más directo, el Peugeot 406 Coupé 2.2 HDi; nada menos que casi 10.000 euros más barato.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".
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