El Renault 8 Coupé Ghia fue un proyecto con el que se pretendía diversificar la gama del sedán francés. Fue la primera vez que Renault y Ghia trabajaron juntos, pero todo se quedó en un ejemplar fabricado en 1964 del que se desconoce paradero. Mientras tanto, el Renault 8 fue un éxito de ventas y motorizó Francia, motorizó España y motorizó lugares como Rumanía bajo el logo de Dacia.
El optimismo febril de la década prodigiosa
Los años 60 fueron los años del color, de las ropas llamativas y de sábados noche bien animados con música. Había llegado el prêt-à-porter con fibras sintéticas y colores chillones, que acabaron por convertirse en toda una seña de identidad de aquella década. La guerra quedaba ya muy lejos del imaginario colectivo y el optimismo hacía de Europa un lugar febril en todos sus ámbitos; incluso en lo referente al automóvil.
El coche, para la década de los 60, empezó a dejar de ser una herramienta y comenzó a ganarse una position diferente. Aquella época atesora algunos de los mejores diseños automovilísticos de la historia como los Maserati Birdcage, Ferrari 250 GTO, Lamborghini Miura o, también, en parcelas menos exclusivas, los SEAT 850 Coupé, el Alfa Romeo Giulia o el Citroën AMI 6. Aquellos años supusieron el momento en el que se olvidaron totalmente los estragos del pasado y se comenzó a vivir sin miedo y a soñar a lo grande.
La búsqueda de la sensualidad para un éxito de masas
Que un coche como el Renault 8 se convirtiera en un éxito de masas tenía algo de contradicción. Era cualquier cosa menos glamuroso, ambicioso o colorido. Presentado oficialmente en 1962 como relevo del Renault Dauphine, no revolucionaba la técnica: mantenía el motor en voladizo trasero y una suspensión sencilla, pero eficaz. Eso sí, sorprendía al mercado francés equipando frenos de disco en las cuatro ruedas de serie –una dotación que en España se simplificaría más tarde en los modelos de FASA, que montaban tambores en el eje trasero–. En el fondo era una evolución conservadora del Dauphine, aunque su carrocería de líneas rectas y ángulos vivos lo situaba en el polo opuesto de muchos rivales y del gusto general de los años 60. Quizá por eso, en Renault vieron una oportunidad: ampliar la gama del modelo con algo más sensual, más elegante y más acorde con las modas del momento. Y para ello no había mejor aliado que Ghia, una firma que ya se había ganado el respeto de medio mundo con trabajos de primer nivel.
El exclusivo Coupé de Ghia no la llevaba, pero el Renault 8 de serie lucía orgulloso en su luneta aquel famoso adhesivo de época que avisaba a los rezagados: ‘¡ATENCION… Frenos de disco!’.
Imagen restaurada y coloreada con ayuda de inteligencia artificial. La original puedes verla si pinchas aquí
Imagen restauradas y coloreadas mediante inteligencia articial, pues ver las originales si pinchas aquí y aquí
Era su primera colaboración con Renault y el resultado no pudo ser más sugerente ni más alejado del coche que tomaba como base. Filippo Sapino fue el encargado de dibujar la carrocería. Sus formas fluidas y las peculiares ventanillas laterales en forma de lágrima han llevado a numerosos autores a relacionar el prototipo con algunos diseños de Jean Bugatti, aunque el propio Sapino negó años después que hubiera buscado conscientemente esa inspiración.
Sapino imaginó una carrocería coupé muy afilada y sugerente, con curvas suaves y una “burbuja” para el habitáculo cuya vista lateral resulta un tanto particular. No obstante, frente al Renault 8, la ruptura es, sencillamente, total. Nadie podría decir que está frente al exitoso sedán francés, aunque bajo esa carrocería no había nada realmente especial, pues como base se empleó un Renault 8 estándar. Es decir, colgado tras el eje trasero había un cuatro cilindros de configuración muy sencilla, con 956 centímetros cúbicos, árbol de levas lateral, carburador Solex y 40 CV SAE a 5.500 revoluciones.
El enigma del prototipo desaparecido
Sin embargo, el sueño de convertir aquel modesto utilitario en un objeto de deseo se desvaneció tan rápido como había surgido. Tras su presentación, el Renault 8 Coupé Ghia desapareció del mapa. Ningún museo, ninguna colección privada ni los archivos de la marca han vuelto a dar cuenta de su paradero; es, en la actualidad, un fantasma sobre ruedas del que solo nos quedan unas pocas fotografías. No obstante, algunas fuentes afirman que Sapino recuperó el coche después de que este acabara en un desguace.




Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".COMENTARIOS