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Coche del Día: BMW Z3 Coupé

El placer de conducir

Coche del Día: BMW Z3 Coupé

En las últimas semanas he escrito sobre coches muy racionales, equilibrados en muchos aspectos, pero que no levantaban pasiones más allá de trasmitir la sensación de haber hecho una buena compra. Pero a veces los coches son un capricho, y hoy me ha apetecido hablar de uno de ellos; uno de esos concebidos para los amantes de la conducción con mayúsculas.

Tenía mucho donde elegir, y el primero que me ha rondado la cabeza ha sido el BMW Z3 Coupé. Un coche cuya personalidad traspasa lo meramente mecánico, pues ya al acercarse a él se aprecia que se trata de un vehículo especial. Basado en la carrocería roadster, a priori más lúdica, se decidió crear una versión cerrada, optando por otorgarle un estilo shooting brake que acabó siendo unos de esos modelos controvertidos que amas o te causa rechazo al verlo, pero original ante todo.

Nada más acceder al interior notabas que estabas a punto de pilotar, más que conducir. La posición del asiento quedaba muy baja con respecto al suelo y muy retrasada, apenas a unos centímetros del eje trasero. Se manejaba con las piernas muy estiradas, el volante vertical y la palanca del cambio en la ubicación perfecta, además de estar recogidos por los siempre excelentes asientos de la marca.

BMW Z3 Coupe 28i 2

Interior del BMW Z3 M Coupé

Una vez sentados daba igual algunos detalles de acabado que no estaban a la altura de los BMW fabricados en Alemania (el Z3 se ensamblaba en Estados Unidos) o que parte de  los mandos fuesen tomados del Serie 3 E36 con intención de darle un toque retro. Lo más importante era arrancarlo y comenzar a disfrutar.

Alentados por la disposición longitudinal del motor, la propulsión trasera o una corta batalla, además de la promesa de montar bloques de excelente rendimiento; solo los más potentes de la gama Z3. Por un lado, el laureado 6 cilindros en línea de 2,8 litros con 193 CV, que gracias a su sistema de distribución variable Doble-VANOS, ofrecía una fuerza contundente desde bajas vueltas estirando sin inmutarse hasta el corte.

Un motor sobresaliente, pero aún quedaba margen hasta obtener la matrícula de honor. Esta venía de la mano del bloque 3.2 firmado por Motorsport que ya utilizaba el M3; 321 CV a 7.400 revoluciones capaces de pegarte al asiento con una leve insinuación al pedal del acelerador.

BMW Z3 M Coupe

BMW Z3 M Coupé

Aquí uno se daba cuenta de que el Z3 no era un coche apto para todos los públicos. Sin más ayudas electrónicas que el control de tracción para el 2.8 y un diferencial autoblocante para el 3.2, dependiendo de la velocidad y el estado del asfalto, el Z3 Coupé tenía la capacidad de poner a prueba la pericia del conductor -o piloto- más experimentado.

En firme seco en buen estado, ya fuera con el control de tracción desconectado o no, se podía disfrutar sin demasiada preocupación, pero en cuanto aparecía el agua o el asfalto roto exigía una delicadeza a sus mandos que no perdonaba errores, lo que hacía recomendable no dar el paso de desconectar el ASC+T. Con él las sensaciones al volante quedaban también aseguradas, disfrutando de su viveza de reacciones gracias a la corta batalla y la puesta a punto de las suspensiones con el perfecto equilibrio entre agilidad y eficacia.

El control de estabilidad llegó más tarde a la gama, así como motores más modernos, como el 3.0 de 231 CV y la versión evolucionada del M con 325 CV

Un deportivo radical como pocos en el año 1998 cuando se puso a la venta. El 2.8 podría encontrar rivales en modelos como el Alfa Romeo GTV o el Audi TT, más dóciles y con un plus de practicidad. Hallar algo parecido al planteamiento del Z3 M Coupé era algo más complicado, ya fuese por su concepción o precio. El menos potente costaba en su fecha de lanzamiento 36.000 de la época, frente a los 55.000 euros del M.

BMW Z3 Coupe 30i

BMW Z3 3.0i Coupé

Ambos están muy cotizados en el mercado de segunda mano, sobre todo el segundo porque se fabricaron bastantes menos unidades. En cualquier caso, los dos son aspirantes a convertirse en futuros clásicos; los últimos integrantes de una estirpe ideada para ofrecer el más puro placer de conducción sin concesiones.

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Sobre mí

Ángel Martínez

Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

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¡Cómo me sigue gustando el Z3! Descartaría versión roadster por la del Coupé. Magnífico.


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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Ángel Martínez

Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.