Coche del día: Bertone Genesis

Coche del día: Bertone Genesis

Con su mezcla de diseño futurista y motor Lamborghini, el Genesis marcó uno de los puntos álgidos de la fiebre por los monovolúmenes


Tiempo de lectura: 5 min.

Aunque nunca llegó a serie, el Bertone Genesis es una buena muestra de hasta qué punto llegó a calar la moda de los monovolúmenes durante los años ochenta y primera parte de los noventa. Una moda para la que, desde el punto de vista de la mercadotecnia, existe un claro responsable y autor. Lee Iacocca. Uno de los hombres fuertes del automovilismo norteamericano durante la segunda mitad del siglo XX, capacitado de forma extraordinaria para leer las demandas futuras del mercado creando modelos destinados a ser éxitos de ventas. De hecho, estamos hablando del directivo responsable del nacimiento del Mustang y el Viper.

Pero también de sacar a Chrysler de una bancarrota casi segura en los ochenta gracias al desarrollo de la Dodge Caravan. Un modelo perfecto para las familias de clase media con cierto número de hijos, sumando en una misma carrocería las bondades de una berlina con la amplitud y facilidad de acceso de un minibús. Algo realmente innovador en la época, y especialmente imprevisto en su éxito ya que nadie hubiera pensado en semejante concepto puesto en producción a gran serie. Sin embargo, al igual que hiciera para Ford durante los sesenta viendo hueco para el Mustang, Iacocca sentó las bases de un nuevo tipo de vehículo capaz de entrar con fuerza en el mercado.

Y no sólo en los Estados Unidos. De hecho, también en 1984 el concepto de monovolumen tuvo su réplica en Europa gracias al Renault Espace. Un modelo diseñado por Matra para la casa del rombo, pero inicialmente basado en unos diseños que habían pertenecido curiosamente a la propia Chrysler. Otro éxito inmediato, generando a este lado del Atlántico un furor por estos automóviles bastante similar al que desde 1988 protagonizase en los Estados Unidos el Voyager. Verdadero superventas de Chrysler y sucesor natural del Caravan, con una oferta de comodidad en marcha e interior modulable similar a la del Espace. Las bases de lo que, en medio de la furia comercial por los monovolúmenes, algunos diseñadores decidieron llevar más allá. De hecho, mucho más allá.

betone genesis (2)

En plena fiebre por los monovolúmenes iniciada en América por los Chrysler de Iacocca y en Europa por la Espace de Renault, el Bertone Genesis se alzó como el grito más alocado, potente y futurista del segmento al montar el motor de un Countach bajo su futurista e increíble carrocería

Bertone Génesis, un monovolumen con motor de Lamborghini

Al cumplir una década en cadena de producción, la Renault Espace ya iba por la segunda generación siendo un éxito de ventas en toda Europa a pesar de los malos resultados arrojados en los ensayos de choque. Algo que parecía no importar demasiado a sus compradores, quienes veían en ella la fórmula perfecta para moverse cómodamente en familia sin requerir dimensiones más extensas que las de una berlina de gama media. Así las cosas, en Renault decidieron celebrar a este modelo creando uno de sus prototipos más llamativos en 1994. La Espace F1.

Un aldabonazo publicitario protagonista de no pocos reportajes en la prensa del motor, poniendo un motor de F1 en el centro de un monovolumen Espace con el chasis preparado y fibra de carbono a discreción. Una creación tan llamativa como irracional, la cual ayudó a promocionar al Spider también de Renault Sport. No obstante, una de las cosas más importantes de este modelo fue demostrar hasta qué punto había llegado la fiebre por los monovolúmenes en la transición de los ochenta a los noventa.

En ese sentido, Renault no fue la única marca que lanzó uno de estos modelos con corazón de superdeportivo. Y es que, seis años antes, en 1988, el diseñador Bertone se plantó en el Salón de Turín con una creación futurista pero perfectamente operativa. Se trató del Bertone Genesis. Un prototipo que se decía conceptual, pero que en realidad no escondía en absoluto su intención de seducir a Chrysler para ser comprado por ésta y llevado a serie. Justo por este motivo, bajo esas futuristas líneas tan propias de Bertone en los ochenta se escondían un sin fin de piezas procedentes de la Chrysler Voyager y el motor de un Lamborghini Countach.

betone genesis (1)

A nivel de diseño, el Genesis cuenta con todos los elementos manejados por Bertone en la época, teniendo similitudes evidentes a pesar de la obvia distancia con otros prototipos como el Lamborghini Athon

No en vano, la empresa de Sant’Agata Bolognese había caído bajo el control de Chrysler en 1987 durante otro más de sus constantes devaneos financieros. Por ello, la idea del Bertone Genesis no parecía imposible desde el punto de vista del carrocero y diseñador. Convencido de que, quizás, el grupo americano le comprase la idea a modo de vehículo insignia a vender en serie corta. Y la verdad, hubiera sido interesante. Especialmente porque la carrocería era bastante atractiva y el interior al menos llamativo. Sin embargo, sobretodo hubiera sido bastante alocado. Y es que bajo los asientos del piloto y el copiloto se alojaba el V12 atmosférico de 5,2 litros también montado en el Countach. Un ingenio con 455 CV para los 1.800 kilos del Bertone Genesis. Sin duda una mezcla llamativa pero, verdaderamente, ¿quién se atrevería a adquirirla? ¿Tenía alguna eficiencia desde el punto de vista de la tecnología? Evidentemente no. Pero en fin, viendo cómo ahora el mercado se está llenando de modelos SUV de alta gama con motores de superdeportivos… Uno no puede eludir que la verdadera razón por la cual el Bertone Genesis no llegó a las calles poco tiene que ver con el diseño, y bastante con el hecho de que en aquel momento aún no estaban de moda los modelos que ahora sí lo están. En fin, el mercado no siempre compra con la visión de un ingeniero. Muchas veces lo hace desde el capricho irracional y pasajero alimentado por billeteras demasiado llenas.

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Sobre mí

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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