La era eléctrica de AMG: 1.169 CV que rompen con la elegancia de Bruno Sacco

La era eléctrica de AMG: 1.169 CV que rompen con la elegancia de Bruno Sacco

Lo queremos por su personalidad


Tiempo de lectura: 8 min.

Mira, voy a ser honesto. Cuando vi las primeras fotos del Mercedes-AMG GT 4-Door Coupé 2027, lo primero que pensé es que alguien había dejado a un becario suelto con el Photoshop y nadie le revisó el trabajo, pero luego lees los datos técnicos y se te pasan las ganas de bromear, porque hablamos de 1.169 CV, tres motores de flujo axial, 600 kW de carga y un 0 a 100 en 2,1 segundos. Pero es que luego vuelves a mirar la zaga, esa moldura negra que ocupa todo el ancho del portón con seis pilotos circulares que parecen sacados del GTA Vice City, y te das cuenta de que Affalterbach ha creado el coche más bipolar de la historia. Javi Martín ya lo ha contado aquí con su elegancia habitual, así que no voy a repetir lo suyo. Yo vengo a hablar de por qué este coche me parece un atentado al buen gusto aunque tecnológicamente sea una obra maestra. Hoy me pongo en plan Maeva.

El problema no es que sea eléctrico. El problema es que alguien ha cogido la herencia del 300 SL, del SLS y del GT original, la ha metido en una trituradora, la ha prendido fuego, y ha impreso el resultado en una carrocería que parece diseñada para gustar a un algoritmo chino de TikTok, pero no de la china buena, de la otra. Los falsos escapes cuadrados en el difusor trasero que no se sabe para qué están, las ópticas delanteras con la estrellita de Mercedes dentro de otra estrella, la calandra negra brillante iluminada con LED. Todo es excesivo, todo está recargado, todo es de un mal gusto tan obsceno que casi merece un premio propio al diseño hecho sin ganas. Gorden Wagener se jubiló a principios de 2026 dejando esto como legado (aunque visto el resultado, podría haberse jubilado antes), y su sucesor Bastian Baudy tendrá que cargar con el muerto de un coche que avergüenza a la historia de la marca aunque sea el más rápido que jamás hayan fabricado.

Un frontal que parece un siluro del Ebro y una zaga que da grima

El frontal del GT 4-Door 2027 es de esos que no se olvidan, pero es más que nada una desgracia. La calandra negra brillante es un panel ciego que ocupa todo el morro y que, opcionalmente, se puede equipar con listones verticales iluminados por LED. Justo encima hay una barra de luz une las dos ópticas delanteras, que tienen forma elipsoidal y llevan dentro la silueta de la estrella de tres puntas. La obsesión por meter logotipos en cualquier superficie ha llegado a un punto tan delirante que los faros ya no iluminan, sino que hacen branding y aburren. La crítica internacional ha bautizado el conjunto como fisonomía de siluro, y la verdad es que algo de pez abisal tiene este coche cuando lo ves de frente. Con perdón para los peces abisales.

La zaga es directamente para pedir cita en el oftalmólogo y pedirle que te eche disolvente en los ojos. Incluye un panel de plástico negro brillante cruza el maletero de lado a lado y aloja seis pilotos circulares, tres a cada lado, que también proyectan la forma de la estrella de Mercedes. Es un diseño que rompe cualquier diálogo con el perfil del coche y que convierte la parte trasera en un imán para el polvo, las marcas de agua y las huellas dactilares. Dudo que aguante el tipo cinco minutos tras lavarlo. La elegante caída del techo fastback, que es lo mejor de la silueta, se estrella sin remedio contra un culote que parece diseñado por un departamento que estaba reñido con el resto del equipo desde la cena de Navidad, algo que hemos señalado ya varios.

Mercedes AMG GT 4 Door Coupé 2027 eR Mayo 2026 (44)

Pero lo que de verdad me saca de quicio son los falsos escapes. AMG ha colocado en el difusor trasero unas molduras cromadas que imitan las salidas cuadradas de los antiguos V8 biturbo. Falsos escapes en un coche eléctrico. En 2027. Con 1.169 caballos. Algunos dirán que es un guiño a la tradición, pero a mí me parece un insulto a la inteligencia de cualquiera que se gaste lo que va a costar este coche, que no será menos de 150.000 euros. Es como ponerle pegatinas de músculos a un traje de sastre, una ocurrencia tan innecesaria como patética. Si Bruno Sacco levantara la cabeza, volvería a esconderla inmediatamente para que nadie le relacionara con Mercedes, y no sería por la mecánica.

El interior sigue la misma línea de excesos digitales mal compensados. Hay tres pantallas dominando el salpicadero, los botones físicos han sido eliminados de las puertas para ahorrar costes y el mando de encendido se ha reubicado en la columna de dirección, junto al selector de marchas. Las plazas traseras son sorprendentemente habitables gracias a los huecos para pies excavados en la batería, y el maletero delantero de 41 litros incluye un código QR que reproduce vídeos del desarrollo del coche. Es un detalle simpático, pero el minimalismo digital a martillazos no compensa la ausencia de calidez en un habitáculo que debería ser un refugio de lujo y se ha convertido en un escaparate de gadgets.

Ingeniería de Fórmula 1 con sonido de playstation

La plataforma AMG.EA es el verdadero argumento de este coche y lo que lo convierte en una obra maestra a pesar del envoltorio. Los motores de flujo axial desarrollados con YASA son una revolución técnica de primer orden. El motor delantero mide solo 9 centímetros de grosor y pesa 80 kilos, y los dos traseros se quedan en 8 centímetros cada uno dentro de una unidad que gira a 13.000 rpm. No es marketing, es que el sistema entrega 721 CV de potencia continua de forma indefinida, y no solo en picos de aceleración. La batería de 106 kWh netos, y la desarrollaron los mismos ingenieros de Brixworth que fabrican los motores de Fórmula 1, monta 2.660 celdas cilíndricas refrigeradas por baño de aceite dieléctrico, y la química NCMA con ánodo de silicio permite cargar a 600 kW para recuperar el 80% de la autonomía en 11 minutos.

La suspensión ACTIVE RIDE CONTROL prescinde de las barras estabilizadoras tradicionales y las sustituye por un sistema hidráulico interconectado que mantiene la carrocería plana en curva sin sacrificar el confort en carretera. La dirección trasera activa gira hasta 6 grados, los paneles aerodinámicos del bajo suelo se despliegan a 120 km/h y el difusor trasero se extiende 20 centímetros para evitar turbulencias a alta velocidad (eso es un puntazo). El AMG Race Engineer Core procesa más de 80 variables del chasis diez veces por segundo y proyecta directrices de pilotaje en realidad aumentada sobre el parabrisas. Todo este arsenal técnico es de una sofisticación que asusta, y convierte al GT 4-Door en el coche más avanzado que ha fabricado nunca Affalterbach. El prototipo Concept AMG GT XX ya demostró en Nardò que esta tecnología aguanta 40.075 kilómetros a 300 km/h con temperaturas superiores a 35 grados, así que no es un ejercicio de laboratorio.

Mercedes AMG GT 4 Door Coupé 2027 eR Mayo 2026 (47)

Luego llegas al modo AMGFORCE S+. El sistema mezcla en tiempo real más de 1.600 muestras de audio digitalizadas del viejo V8 biturbo del AMG GT R, las procesa según la posición del acelerador y el par solicitado, y las emite por altavoces exteriores e interiores mientras unos transductores piezoeléctricos hacen vibrar los asientos para simular las resonancias de un motor de combustión. Además, el software corta momentáneamente la entrega de potencia para imitar los tirones de una caja de cambios de doble embrague, y hasta genera falsos petardeos al desacelerar. Es un videojuego, es un disfraz, y es la admisión tácita de que a este coche le falta algo que no puede fabricar la ingeniería y la solución ha sido recrearlo con altavoces y líneas de código.

El modo Boost Directo añade 148 CV adicionales durante 60 segundos al accionar ambas levas del volante, tensa los cinturones y agudiza la respuesta del acelerador. La telemetría Track Pace registra tiempos por vuelta y sugiere trazadas en realidad aumentada. Todo esto está muy bien si lo miras como un logro de software, pero si lo miras como lo que es, un coche de casi 2,5 toneladas que necesita simular el sonido de un V8 y las sacudidas de un DSG para que el conductor sienta algo, te das cuenta de que la industria ha perdido el norte. La autenticidad ha muerto y la han enterrado bajo una capa de código y altavoces, y eso en un coche que se llama AMG y que se fabrica en Sindelfingen debería dar vergüenza ajena.

El Mercedes-AMG GT 4-Door Coupé 2027 es el coche más avanzado que ha fabricado nunca Affalterbach y también el más vulgar. Sus ingenieros han hecho un trabajo de matrícula de honor, con una plataforma eléctrica que ridiculiza a todo lo que existe en el mercado, incluidos los Porsche Taycan y los Lucid Air más potentes, pero sus diseñadores han perpetrado un atentado visual contra la historia de Mercedes, con un frontal que parece un siluro feo, una zaga que acumula polvo como un imán y unos falsos escapes que insultan a cualquiera que sepa lo que fue un 300 SL. Si lo compras por lo que corre y por cómo carga, es el mejor coche del mundo. Si lo compras por lo que parece, tienes un problema de vista o de gusto. Si lo compras por el sonido falso del V8… te has equivocado de siglo.

En resumidas cuentas: Es un coche excelente, pero feo con ganas.

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Sobre mí

Jose Manuel Miana

Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.
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