El museo de Audi en Ingolstadt acaba de montar una exposición que le dará en qué pensar a cualquier aficionado a la marca. Se llama “Leyendas del diseño”, reúne once prototipos de las últimas cuatro décadas y se puede visitar hasta el 12 de julio. Vamos, que hay tiempo de sobra para acercarse si, como yo, eres de los que se lanzan a la carretera con poca excusa. Aún así, conviene ir con la mente preparada porque lo que vas a ver son los coches que Audi fue capaz de imaginar y después, por A o por B, no se atrevió a fabricar.
Hablamos del Avus Quattro, que era un GT de aluminio pulido con W12 que en 1991 parecía llegado del futuro, del quattro Spyder, un biplaza de 750 kg con V6 que habría adelantado al Lotus Elise varios años… y del Aztec de 1988, firmado con Italdesign, tan angular y agresivo que parece propio del personaje de Deckard en Blade Runner y que sí llegó a ver alrededor de 20 unidades producidas.
Once coches, una pregunta: ¿por qué no?
El TT concept de 1995 es la excepción a la regla, porque ese sí llegó a producción prácticamente intacto y se convirtió en uno de los Audi más reconocibles de las últimas décadas, y verlo al lado de los que se quedaron por el camino pone en perspectiva lo fino que es a veces el hilo entre un prototipo que acaba en concesionario y otro que acaba en un almacén de Ingolstadt acumulando polvo.
El quattro concept de 2010 reinterpretaba el Ur-quattro con un cinco cilindros turbo, el Nuvolari de 2003 llevaba el nombre del piloto y un carácter que, para mí, pedía a gritos una versión de serie desde que lo vi en la Car and Driver, y el A8 Coupé de 1997 habría sido un gran turismo con base del primer A8 que nadie entendió por qué no se fabricó. Son tres coches con razones técnicas y comerciales de sobra que acabaron en nada.
Mención aparte para el PB 18 e-tron de 2018, que tenía un puesto de conducción desplazable desde la posición central hasta la izquierda convencional. Una solución que en 2018 parecía radical y que hoy, ocho años después, sigue sin tener equivalente en producción. Audi sacó el e-tron GT, que es un coche muy interesante y del que ya hablamos aquí, pero la distancia entre lo que prometía el PB 18 y lo que entrega el e-tron GT resume bastante bien por dónde pierde aceite la marca.
La exposición tiene además bocetos, maquetas de arcilla y material del taller de modelismo que sirve para ver cómo nacen las formas antes de llegar al metal. Para quien disfrute con el proceso creativo tanto como con el resultado, es un material tan interesante como los propios coches, sobre todo teniendo en cuenta que la parte del diseño tradicional es cada vez más minoritaria.
Alemania en verano como excusa para ver once Audi que no existen
Ingolstadt queda a dos horas de Múnich, así que cualquiera que pase por el sur de Alemania antes de julio debería apuntarse la visita mientras hace turismo. El Avus, el quattro Spyder y el Aztec rara vez salen del archivo de la marca, y verlos en persona merece el desvío sin pensárselo demasiado.
Han pasado veinte años desde la última vez que el museo dedicó una exposición completa a los estudios de diseño, y el propio comisario reconoce que los visitantes llevaban tiempo pidiéndola. Que hayan tardado dos décadas en repetirla dice algo sobre lo poco que a Audi le interesa recordar en público todo lo que dejó en el cajón, aunque ahora que la han montado al menos han tenido el detalle de incluir piezas que nunca antes se habían expuesto.
Audi tiene gente capaz de diseñar coches extraordinarios, y los once prototipos de esta exposición lo dejan clarísimo. Lo que no les perdonamos es que luego la gama real se llena de SUV que se distinguen entre sí por los centímetros y poco más.
Pero bueno, por lo menos tenemos la posibilidad de soñar con el futuro que no fue, y si no puedes viajar, no te preocupes, porque Audi ha metido todo en su app de Audi Tradition con vistas de 360 grados y el sonido de algunos motores, así que si no puedes ir a Ingolstadt al menos tienes ese consuelo.
















Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.COMENTARIOS