El movimiento no llega a ciegas, porque el Shark 6 lleva desde 2024 vendiéndose en Australia, el país donde los pick-ups son religión, y allí ha superado en ventas al Amarok, al Triton y al Navara. Ahora toca el examen europeo.
Un 1.5 de gasolina que casi nunca mueve las ruedas
La tecnología se llama DMO, Dual Mode Off-road, y funciona al revés de lo que uno espera en un pick-up. Los dos motores eléctricos hacen el trabajo, con 231 CV delante y 204 CV detrás hasta sumar 436 CV y 650 Nm de sistema, mientras que el 1.5 turbo de gasolina de 150 CV actúa casi siempre como generador, alimentando a los eléctricos o recargando la batería, y solo mueve directamente las ruedas a ritmos altos de autopista, cuando conviene por eficiencia.
BYD integra la batería, una Blade de 32,2 kWh, en el propio chasis de largueros mediante tecnología Cell-to-Chassis, un montaje que la protege en el campo y aporta una rigidez torsional de 34.048 Nm/grado. Con ella homologa 90 kilómetros de autonomía eléctrica WLTP, la mejor cifra de la categoría, además de 675 kilómetros de autonomía total y un consumo ponderado de 3,5 l/100 km, aunque conviene leer la letra pequeña, porque el dato sube a 9,6 l/100 km con la batería descargada, terreno de diésel de toda la vida.
Recargar tampoco exige paciencia. El paso del 30 al 80% en corriente continua se completa en 21 minutos y una carga entera en alterna trifásica de 11 kW lleva poco más de tres horas, así que usarlo en eléctrico a diario con un enchufe cerca es perfectamente realista. La toma Vehicle-to-Load de 6 kW con dos enchufes permite además alimentar herramientas o una nevera de camping, que en este tipo de coche vale más que cualquier pantalla.
El apartado campero cumple sin presumir de reductora. La tracción total es permanente gracias al motor de cada eje, con modos para arena, barro, nieve y grava, control de descensos de serie, ángulos de ataque y salida de 31 y 19,3 grados y suspensión de paralelogramo deformable en ambos ejes, algo poco habitual en un segmento acostumbrado al eje rígido trasero. Ahora bien, no hay reductora ni bloqueos mecánicos, así que el todoterreno extremo queda para otros.
Arrasó en Australia pero trae renuncias en la mochila
El habitáculo se parece más a un SUV familiar que a un pick-up de faena. La doble cabina mide 5,46 metros con 3.260 mm de batalla, las plazas traseras ofrecen suelo plano, casi 90 centímetros para las piernas y un respaldo inclinado 27 grados, y el salpicadero monta la pantalla central de 15,6 pulgadas más grande del segmento junto a una instrumentación digital de 10,25 pulgadas, Head-Up Display y asientos delanteros calefactables y ventilados. El selector va en la columna de dirección y los mandos son grandes para manejarlos con guantes, un detalle que delata que alguien ha pensado en el usuario real.
BYD tampoco llega de vacío, porque el Shark 6 se ha convertido en un fenómeno de ventas en Australia, donde solo el Hilux, el Ranger y el D-Max lo superaron durante buena parte de 2025, y eso en un mercado que llevaba décadas comprando diésel con chasis de largueros sin mirar nada más. La prensa local elogia su comportamiento en carretera y un equipamiento que deja en evidencia a los veteranos, aunque también apunta consumos reales cercanos a los 9,5 l/100 km cuando la batería se agota.
Ahora bien, las renuncias están en la ficha técnica. El SHARK remolca 2.500 kilos frente a los 3.500 de un Ranger o un Amarok diésel, su carga útil se queda en 790 kilos y el peso en vacío alcanza los 2.710, así que el profesional que vive del remolque tendrá que hacer números antes de firmar. Ford ha elegido justo el camino contrario con su Ranger PHEV, que arrastra 3.500 kilos pero no llega a 50 kilómetros de autonomía eléctrica, y esa será la batalla interesante de los próximos años.
El precio para España sigue sin anunciarse y ahí se jugará casi todo, porque el Shark 6 triunfó en Australia precisamente por costar menos que cualquier alternativa electrificada. Si BYD llega con una cifra agresiva, los reyes del segmento tienen un problema serio, y si no, el SHARK quedará como el pick-up más rápido y mejor equipado de su clase a la espera de que el cliente europeo, que es de costumbres fijas, decida darle una oportunidad al enchufe.












Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.