La marca francesa ha dado un puñetazo sobre la mesa al desvelar los detalles técnicos de su próxima joya. Alpine no quiere simplemente un eléctrico que corra mucho; quiere que el sucesor de su icónica berlineta siga siendo, por encima de todo, un coche ligero y emocionante.
Una plataforma nueva para no repetir errores ajenos
La marca francesa ha desarrollado una arquitectura específica para el A110 eléctrico que han bautizado con el nombre más previsible posible: Alpine Performance Platform (APP). El chasis es de aluminio y, según Alpine, resuelve los problemas de peso, diseño y electrificación que lastran a la mayoría de deportivos eléctricos actuales. La promesa gorda es un peso en orden de marcha de unos 1.400 kg, una cifra que parece casi de broma cuando la mayoría de eléctricos de este segmento superan las 1,8 toneladas sin despeinarse, pero que tiene todo el sentido si Alpine quiere que el A110 siga siendo un coche ágil y no un lingote con motor.
El coche montará dos motores eléctricos en el eje trasero y dos paquetes de baterías de 800 voltios separados, una solución poco convencional cuyo objetivo es mantener un reparto de pesos 40:60 entre ejes delantero y trasero. Alpine ha querido respetar la distribución de masas de un deportivo de motor central, así que en lugar de plantar una batería enorme bajo el suelo como hace casi todo el mundo, ha optado por dividirla en dos bloques colocados estratégicamente. La suspensión será completamente de aluminio y el coche incorporará un sistema de vectorización de par activo que Alpine llama Alpine Active Torque Vectoring, pensado para que el coche transmita ligereza real y no solo ligereza de ficha técnica.
El interior promete una posición de conducción inspirada en la Fórmula 1, algo que suena muy bien en un comunicado de prensa aunque habrá que sentarse dentro para saber si eso significa un volante a la altura del pecho y los pedales por encima de la cadera o simplemente unos asientos más bajos de lo normal. Alpine lleva años compitiendo en F1 con resultados discretos, pero al menos parece decidida a que esa experiencia sirva para algo más que sumar puntos sueltos los domingos.
Lo que todavía no sabemos es cómo será por fuera. Alpine no ha mostrado ni una sola imagen oficial del coche y las únicas referencias visuales son recreaciones de diseñadores independientes que asumen que la marca no se alejará demasiado de su lenguaje de diseño actual. La estrategia de soltar datos técnicos sin enseñar el producto genera expectación, aunque también corre el riesgo de que la realidad decepcione cuando por fin se destape el coche.
Más carrocerías y una apuesta que va mucho más allá del cupé
El A110 anterior se fabricaba en Dieppe y el nuevo mantendrá esa tradición, pero la gran novedad es que la plataforma APP dará vida también a un spider y a un 2+2 que llegarán en los próximos años. Alpine pasa de tener un solo modelo deportivo a planificar una familia entera sobre la misma base, lo que multiplica las posibilidades comerciales y diluye el coste de desarrollo de una plataforma que no es precisamente barata de crear desde cero.
Philippe Krief, el jefe de Alpine, ha dejado claro que el A110 eléctrico quiere ser el primer deportivo eléctrico de verdad del mercado y superar a los mejores deportivos de combustión actuales. La ambición es enorme y las palabras suenan muy bien, aunque conviene recordar que prometer por encima de las posibilidades reales es un deporte que la industria del automóvil domina con soltura. El mérito de Alpine, eso sí, es haber apostado por una plataforma propia en lugar de reciclar algo del grupo Renault, lo que en teoría le da libertad para optimizar cada detalle sin las renuncias que impone una base pensada para coches generalistas.
Krief también ha insistido en que Alpine será flexible para adaptarse a los cambios del mercado, una declaración que suena a cobertura por si la transición eléctrica se frena o las regulaciones cambian de rumbo. Mover ficha con una plataforma específica de alto rendimiento mientras otros fabricantes dudan entre eléctricos e híbridos es una jugada valiente que puede salir muy bien o muy mal, sin demasiado término medio.
El mercado de los deportivos eléctricos compactos empieza a calentarse con rivales como el Porsche 718 eléctrico, que también prepara su llegada, y el Lotus Emira que explora la electrificación. Alpine tiene la ventaja de partir de una marca con un ADN deportivo muy definido y un modelo anterior que dejó un recuerdo excelente entre quienes lo condujeron, pero necesita que los números del A110 eléctrico cumplan lo que prometen. Un deportivo de 1.400 kg con tracción trasera, dos motores y arquitectura de 800 voltios tiene todo el potencial del mundo sobre el papel.
Ahora falta enseñar el coche
Alpine ha puesto las cartas técnicas sobre la mesa y la propuesta tiene muy buena pinta, pero mientras no veamos el diseño final y alguien se siente al volante, todo queda en una declaración de intenciones muy ambiciosa. Dieppe tiene deberes, y el listón que dejó el A110 de combustión está muy alto.


Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.