Estamos en un momento bastante loco, de esos que nos dejan a bolos y a veces incluso nos molestan porque la electricidad se ha comido el coto de la deportividad. Claro, ahora nos toca ver quién es capaz de hacer una máquina que transmita algo más que la aceleración bruta de un cohete que, en la práctica, es un coñazo. En esa encrucijada, la pequeña gran casa francesa Alpine, se ha lanzado de cabeza para anunciar que el sucesor de la que cariñosamente llamamos Berlinette será totalmente eléctrico. Es un cambio bestial.
La noticia es que no solo van a mantener el concepto de deportividad pura, sino que van a por el más grande, y el rival que han puesto en su punto de mira no es otro que el Porsche 911. No es poca cosa.
Un chasis a la altura
La jugada maestra de Alpine para que no se les caiga el chasis al suelo con el peso de las baterías pasa por mantener la filosofía fundacional que hizo grande al A110 original, que se resume en dos palabras clave: ligereza y dinamismo.
La clave para lograrlo es la plataforma de alto rendimiento llamada Alpine Performance Platform, que es el verdadero as bajo la manga de los ingenieros de Dieppe. Esta base ha sido concebida para ser flexible en longitud y anchura, para poder jugar con las carrocerías. La idea de la marca trata de abrir el rango de clientes con el A310, un 2+2, mientras que el A110 mantendrá su estatus de biplaza purista. Soplar y sorber en la ofensiva eléctrica.
¿El objetivo para el A110 eléctrico? Lograr un peso inferior a los 1.360 kg. Si lo logra, lo pondría en la liga de los pesos pluma de la electrificación y a años luz de muchos GTs eléctricos actuales. ¿Cómo lograr un objetivo que suena a ocurrencia a la puerta de un pub a las 2 de la mañana? Pues bueno, se está valorando el uso de tecnologías punteras como los motores eléctricos en las ruedas, que son una solución que aligeraría peso de componentes, ayudaría a redistribuir la masa hacia abajo, y de paso mejoraría una salvajada el par a las ruedas.
Para ilustrarlo correctamente, un ejemplo: En un coche convencional con motor delantero y tracción trasera, pongamos que el motor genera 300 CV de potencia y 400 Nm directamente, pero esos deben pasar a través de la caja de cambios, la barra de transmisión, y finalmente, el diferencial antes de llegar hasta las ruedas. Eso nos da una potencia de 255 CV de potencia y 288 Nm de fuerza cuando el movimiento llega finalmente a la rueda. En el nuevo Alpine, el motor está conectado directamente a la rueda, y eso permite ahorrar peso de los elementos de transmisión mientras reduce las pérdidas de potencia. Es un win-win de manual.
La arquitectura del futuro agilizando la berlina
El desafío que tiene Alpine por delante es como cuando yo me propuse aprender guitarra en tres meses, porque pasar de un motor 1.8 turbo de hasta 300 CV, que empuja un coche que roza los 1.150 kg en vacío, a un eléctrico que debe llevar un pack de baterías, es el equivalente automovilístico a la cuadratura del círculo con doble tirabuzón pasando por aros en llamas. No obstante, en la marca francesa tienen claro que la magia del A110 reside en su relación peso-potencia excepcional y en un equilibrio que te hace sentir el coche pegado a la carretera. Eso hace que lograr el milagro sea innegociable. Se espera que la versión de acceso del A110 eléctrico cuente con una potencia rondando los 300 CV, lo que junto a ese peso objetivo por debajo de los 1.360 kg aseguraría unas prestaciones de órdago.
Las configuraciones de la plataforma APP están diseñadas para permitir un reparto de pesos que, al tener las baterías y los motores bajos y centrados, debería conservar esa sensación de motor central tan Alpine aunque ahora no trague zumo de dinosaurios. Los rumores apuntan a una tracción trasera para el A110 más purista y configuraciones de doble o incluso triple motor para las versiones superiores del A310, lo que se traduciría en tracción integral con una potencia que podría escalar por encima de los 464 CV. De esta manera, Alpine se adaptaría a diferentes perfiles de conductor.
En el juego del eléctrico, la parte más interesante es el par motor instantáneo, que es lo que te pega al asiento en los acelerones. Eso lo tendrá de sobra, aunque las especificaciones exactas de la batería y el par aún no se han hecho públicas. Lo más seguro es que se acerquen más a las estimaciones de los 77 kWh de batería. Dicha capacidad podría darle autonomías que rondarían los 500 km… en un deportivo.
El punto de fricción, como siempre pasa en los deportivos eléctricos, estará en la gestión térmica y el rendimiento en circuito, que es un terreno donde los actuales A110 de gasolina brillan con luz propia gracias a su bajo peso. La ingeniería de Alpine tendrá que demostrar que pueden mantener la agilidad y el ritmo en las tandas sin que el sistema se venga abajo (sí, los eléctricos se calientan). Si de verdad quieren que se hable de su eléctrico con la misma pasión con que se habla de los Porsche 911, tendrán que ponerse las pilas en todos los sentidos.
El nueveonce eléctrico contra la realeza de Stuttgart y el contexto global
El Porsche 911 es una leyenda viva que ha conseguido mantenerse en la cima de la deportividad global durante décadas mediante un esquema mecánico que ha sabido evolucionar a la perfección sin traicionar su esencia, y a nivel de producto el respeto entre Porsche y Alpine es mutuo. El desafío de Alpine es, sencillamente, intentar tocarle las narices al rey pero de forma amistosa.
Alpine tiene una ventana de oportunidad con el salto a la electrificación porque Porsche no está muy convencida acerca de un 911 totalmente eléctrico. Eso quiere decir que Alpine podría tomar la delantera y asentarse… si lo hace bien.
Alpine no solo está completando su Dream Garage, sino que está poniendo los cimientos para que, si el hardware de la plataforma APP y el software están a la altura, los franceses puedan pasar a ser un actor global serio, justo a tiempo para la batalla por la cima de la deportividad eléctrica que está a punto de desatarse en la que están presentes incluso los chinos de BYD.
El purismo francés, ligero y ágil, se enfrenta al establishment alemán en una contienda por el corazón del fan del motor del siglo XXI.


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Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.COMENTARIOS