El Hyundai XG 350 era el coche más grande, caro y lujoso que tenía la firma coreana en su catálogo. Un modelo que buscaba ofrecer calidad, un diseño señorial y buenas prestaciones, a un precio más accesible que de costumbre. De hecho, hablamos de un coche que medía 4,87 metros y tenía un precio de 33.750 euros, una tarifa que, si bien, era contenida, no era, curiosamente, la más barata.
Hyundai, cuando llegó a Europa, lo hizo con un planteamiento bastante conservador. No buscaba despuntar, sino abrirse camino poco a poco con modelos asequibles y fiables, que se vendían, por supuesto, en su mercado local –Corea del sur–. Hyundai Accent, Hyundai Lantra… Para después entrar en un momento de transición muy, muy claro; empezó a dejar atrás los coches “low cost” para empezar a buscar un enfrentamiento directo con los europeos y japoneses.
Nos situamos en los primeros años del Siglo XXI, allá por 2003 o 2004, con modelos como el Hyundai Atos Prime, el Hyunda Getz, el Hyundai Sonata, el superventas y modelo más mítico de la firma, el Hyundai Coupé y, además, el Hyundai XG. Este último parecía fuera de lugar, pues representaba la idea de coche de alta gama en un catálogo pensado para las masas a precio razonable. No era como un Peugeot 607 por ejemplo, pues la compañía francesa tenía, por así decirlo, tradición y, además, coches más caros y mejor imagen que Hyundai.
Sin embargo, el Hyundai XG era un coche que merecía, como poco, una oportunidad, sobre todo el XG 350, la última iteración del modelo que llegó a Europa como Hyundai XG 30. Aparecido en 2003, el Hyundai XG 350 era más que un coche de marca asiátia con aspiraciones, era una alternativa real en un segmento donde la imagen y el prestigio eran casi vitales. Pero no solo eso, tenía frente a sí a coches como el Skoda Superb o como el Chrysler Sebring, aunque ambos, en igualdad de condiciones –motor de más de cuatro cilindros, cambio automático, cuero, madera… –eran más baratos que el Hyundai. El Superb, con acabado Elegance y motor V6 de 2,8 litros –misma potencia que el coreano–, tenía un precio de 30.370 euros, mientras que el modelo yankee, con un V6 de 2,7 litros y más potencia que el coreano, costaba 30.958 euros.
Puesto en circulación en 2003, el XG 350 era el restyling del XG 300 o, como también se denominaba, el XG 30
El Hyundai XG 350 era un rara avis, pero uno que funcionaba y, por si fuera poco, con refinamiento. Bajo el capó se escondía un motor V6 de 3.497 centímetros cúbicos, culatas de cuatro válvulas y doble árbol de levas, inyección y admisión natural, que rendía 197 CV a 5.500 revoluciones y un par de 29,8 mkg a 3.500 revoluciones. Unido a un cambio automático de cinco relaciones –la quinta se iba hasta los 49 kilómetros/hora a 1.000 revoluciones–, el Hyundai XG 350 tenia una abuena carta de presentación, aunque la marca que lo sellaba no fuera, ni de lejos, la más adecuada.
No era un coche para reventar cronos, algo que cabría esperar, pero tampoco se podía considerar lento. Sin atisbo de deportividad, la velocidad máxima anunciada por la marca era de 230 kilómetros/hora, mientras que, por ejemplo, las revistas de la época llegaron a registrar 31 segundos en el kilómetro con salida parada o un 80 a 120 kilómetros/hora en quinta –el cambio tenía función manual– en 15,9 segundos. Los consumos, en ciclo mixto, se ciraban por encima de los 10 litros.
El talante del Hyundai XG 350 era, claramente, señorial. Las suspensiones eran suaves, con lo que se lograba confort pero se perdía eficacia y precisión inclusos con amortiguadores de gas de dureza variable. Había cuero y madera, pero eran materiales que no llegaban al nivel de los que ofrecía Volkswaagen –ni pensar en BMW o Mercedes– y los acabados, aunque buenos, estaba un poco por debajo de los generalistas. Solo en equipamiento podía ponerse al nivel de los europeos al montar de serie csas como cuatro airbags, ABS, climatizador, control de crucero o tapicería de cuero.


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Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".COMENTARIOS