Los Citroën AX comercializados en nuestro país a partir de 1987, provenían de la factoría de Vigo (Pontevedra), teniendo como objetivo sustituir al veterano Citroën 2CV. La versión deportiva AX Sport nos llegaría como vehículo importado, desarrollado por el preparador francés Danielson, obligando a Citroën a comercializarlo en los concesionarios españoles a un alto precio. Tras él llegaría en 1989 el GT, una versión no tan radical, menos cara y que combinaría confort y prestaciones a partes iguales.
Renovación de 1991 y llegada del GTi
Aprovechando la renovación exterior e interior del AX de 1991, la marca gala presentó el AX 4×4 y el AX GTi: la versión más potente producida hasta entonces.
Este último sería reconocible exteriormente por incorporar los aditamentos de carrocería que llevaba el GT (paragolpes delantero con luces de largo alcance, aletines y taloneras de color negro) y a lo que se sumaba un nuevo paragolpes posterior, un alerón ubicado sobre el portón trasero y unas llantas de aleación de 13 pulgadas de diseño específico.
Chasis y suspensiones: equilibrio dinámico
El utilitario francés disponía de un chasis autoportante al que se fijaba en este caso un revisado tren anterior compuesto por columnas MacPherson, guiadas inferiormente por brazos transversales forjados. El tren posterior se componía de brazos tirados equipados con barras de torsión y amortiguadores.
En ambos trenes se montaban barras estabilizadoras, pero a diferencia de lo que se hacía en las anteriores versiones deportivas comercializadas hasta entonces, el eje delantero del GTi llevaría una de menor diámetro (18 mm) que el trasero (20 mm). De esta manera y ayudado por los anchos neumáticos que calzaba (185/60-13) se minimizaban las pérdidas de motricidad a la salida de las curvas más cerradas.
Los eficaces e infatigables frenos se componían de un redimensionado equipo mixto compuesto por discos ventilados delanteros (247 mm) y tambores traseros (180 mm). Opcionalmente se podía equipar con un equipo ABS de la marca Bendix especialmente sensible e intervencionista en carreteras bacheadas.
Motor TU 1.4: de carburación a inyección
El propulsor escogido para el AX GTi era el motor de cuatro cilindros de 1.360 centímetros cúbicos, de la familia TU, utilizado tanto en los AX 14 como en los AX GT. Hasta entonces se construía enteramente en aluminio, pero para la ocasión Citroën recurriría a la fundición para realizar el bloque de cilindros. En la culata de aluminio se conservaba el modificado y único árbol de levas accionado por correa dentada, encargado de mover los balancines de las 8 válvulas.
La alimentación también sufriría cambios, abandonando la carburación por una más efectiva inyección electrónica multipunto Bosch Motronic, que dulcificaba el funcionamiento del motor, haciendo que la entrega de par fuese más lineal y progresiva. Como complemento se aumentó la relación de compresión y el resultado de todo lo comentado fue un motor un poco perezoso a bajas vueltas, que empezaba a despertar alrededor de las 2.500 rpm, pero que mostraba su potencial a partir de las 3.500 rpm.
Esto obligaba al conductor a recurrir a su caja de cambios de 5 velocidades, de desarrollos bien escalonados y de funcionamiento suave, si se pretendía realizar una conducción ágil. Su potencia creció hasta los 100 CV a 5.800 rpm y su par motor máximo hasta los 127 Nm a 3.750 rpm y por ello su velocidad máxima rozaba los 190 km/h y su capacidad de aceleración en la prueba de 0-100 km/h mejoraba hasta los 9 segundos.
Interior renovado y equipamiento mejorado
El AX GTi se benefició de la renovación interior del año 1991, incorporando una mejor insonorización y un salpicadero de formas más redondeadas y agradables, para sustituir el anterior de diseño simple y que recordaba demasiado al de los antiguos Visa. Gracias a ello también se actualizaría el cuadro de mandos, mejorando la lectura del cuentarrevoluciones e incorporando un indicador de nivel de aceite del motor.
Su equipamiento específico incluía un volante de tres radios, asientos envolventes que mejoraban el agarre lateral del cuerpo, elevalunas eléctricos, cierre centralizado y además existía la poco común opción de equiparlo con aire acondicionado. Sus contenidas medidas exteriores apenas repercutían en el habitáculo, haciendo que 4 personas pudieran viajar holgadamente, pero en cambio sí que lo hacían en las dimensiones del maletero.
Comportamiento: ágil y equilibrado
En carretera tenía un comportamiento noble y accesible, influenciado principalmente por unas suspensiones independientes configuradas para combinar un estable comportamiento en carretera con un gran confort de marcha. Su modificado eje delantero aseguraba la precisión de guiado en cualquier tipo de trazado, facilitando la inserción en curva y desarrollando posteriormente un ligero y controlable subviraje.
Sus anchos neumáticos y su tren trasero tenían una gran influencia en el paso por tramos curvos adaptándose al terreno de forma eficaz y garantizando unas reacciones suaves, libres de brusquedades. Con los renovados trenes de rodaje, la corta distancia entre ejes no daba problemas de inestabilidad a alta velocidad.
En 1992 la competencia en la categoría de los utilitarios deportivos era verdaderamente feroz y por un precio en torno a los 10.500 euros el AX GTi tenía enemigos como el Opel Corsa GSi, el Ford Fiesta XR2 (110 CV), el SEAT Ibiza Sport Line 1.7 o el VW Polo G40. Aunque puede que su peor contrincante estuviese en su propia casa: Peugeot 106 XSi.


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Javier Gutierrez