El nuevo Dodge Charger Super Bee llega y mata su V8

El nuevo Dodge Charger Super Bee llega y mata su V8

Otra ves sin motor gordo


Tiempo de lectura: 8 min.

Preparaos para un sacrilegio de los que duelen en el alma a cualquier amante del músculo americano, porque Dodge acaba de resucitar el mítico nombre Super Bee y lo ha hecho de la peor manera posible. El nuevo Charger Super Bee 2027 es, según la marca, el más potente y rápido de toda la historia de la placa, con 600 caballos y un cronómetro que humilla al viejo Hellcat, pero esconde una traición monumental bajo el capó que ningún aficionado de verdad va a poder tragarse.

La bomba es tan sencilla como demoledora, y conviene soltarla sin rodeos. Por primera vez desde que nació la placa Super Bee en 1968, este coche no lleva un motor V8, sino un seis cilindros en línea biturbo de tres litros, rompiendo de un plumazo casi sesenta años de tradición sagrada del músculo de Detroit.

Un Super Bee sin aguijón

Para entender la magnitud del despropósito, hay que saber qué ha significado siempre esta placa, porque no es un nombre cualquiera. El Super Bee nació en 1968 como la versión asequible y bestia del músculo de Dodge, y desde entonces cada uno de sus descendientes, desde el original basado en el Coronet hasta el último de 2023, ha montado religiosamente un enorme V8 de los que hacen temblar el asfalto.

El nuevo modelo rompe esa cadena sin ningún pudor, y ahí está la herida. Su seis en línea biturbo, por muchos caballos que dé, jamás sonará ni vibrará como aquellos motores de ocho cilindros, y para los puristas del Mopar eso no es un detalle menor, sino la diferencia entre un coche con alma y un electrodoméstico rápido disfrazado de leyenda.

Dodge Charger Super Bee 2027 eR Agosto 2026 (23)

Lo más sangrante llega con el nombre que Dodge le ha colgado al motor, ese emblema Sixpack al motor, porque roza la burla. La marca ha bautizado a su seis cilindros como Sixpack, recuperando una placa gloriosa que en 1969 designaba precisamente un descomunal V8 de 7,2 litros alimentado por tres carburadores dobles, el súmmum del exceso de los motores grandes de la época dorada.

Que ahora peguen ese emblema de la abundancia de cilindros en un motor definido justo por tener la mitad es una ironía que roza el cinismo comercial. Es como llamar banquete a una tapa, un ejercicio de arqueología de marca muy hábil para vender nostalgia que, en el fondo, no hace sino recordarnos todo lo que hemos perdido por el camino hacia la electrificación forzosa.

Lo que ofrece el coche no es poco tampoco

Sería injusto negar que el coche es una máquina capaz. El seis en línea biturbo de tres litros rinde 600 caballos y 531 Nm de par gracias a unos turbos Garrett más grandes de 56 milímetros que soplan hasta 30 psi, una admisión modificada y un intercooler mejorado, cifras que colocan a este Charger de lleno en terreno de superdeportivo y que explican por qué se atreve a mirar por encima del hombro al mismísimo Hellcat de hace una década.

Las prestaciones acompañan a esa potencia y son de récord para la placa. El Super Bee acelera de cero a 96 kilómetros por hora en 3,6 segundos y firma el cuarto de milla en 11,8 segundos, unos números que dejan atrás por completo al último Super Bee de 2023 con su V8 de 6,4 litros, que necesitaba 4,5 segundos para la misma prueba pese a su rugido glorioso.

Dodge Charger Super Bee 2027 eR Agosto 2026 (3)

La marca no se ha quedado solo en la potencia, sino que ha convertido el coche en un cuchillo para circuito. Estrena un frontal rediseñado que mejora la refrigeración a lo bestia y aumenta la carga aerodinámica, frenos Brembo enormes de 16 pulgadas con pinzas de seis pistones delante, llantas forjadas de 20 pulgadas con neumáticos Goodyear pegajosos y una suspensión adaptativa que promete afilar el comportamiento en curva.

Como guiño simpático, el Super Bee estrena tracción total de serie, pero permite un modo de propulsión trasera que manda todo el par a las ruedas de atrás para divertirse haciendo el bestia. Ofrece además carrocerías de dos y cuatro puertas, una grabadora de experiencia con cámara y telemetría, y un llamativo color amarillo verdoso llamado Sucker Punch que no dejará indiferente a nadie en el aparcamiento del circuito.

Le falta el V8

Toca hablar del asunto de fondo, porque este Super Bee no es un caso aislado, sino el síntoma de una enfermedad. El actual Charger nació hace un par de años como un coche exclusivamente eléctrico, una apuesta que cayó como un jarro de agua fría entre los fieles de la marca y que se saldó con unas ventas decepcionantes que obligaron a Dodge a recular y ofrecer versiones de gasolina a toda prisa.

Ese giro hacia el gasolina es una buena noticia a medias, y ahí está el drama. Dodge ha entendido que sus clientes no querían un músculo mudo enchufado a la pared, pero en lugar de devolverles el V8 que piden a gritos, les ofrece este seis en línea turboalimentado, un motor competente y moderno, sí, pero huérfano del carácter que convirtió a estos coches en objetos de deseo.

Dodge Charger Super Bee 2027 eR Agosto 2026 (1)

La pregunta que muchos nos hacemos es por qué se empeñan en negarnos el V8, en negarnos el V8, existiendo soluciones para mantenerlo vivo y limpio. Los combustibles sintéticos y renovables permitirían seguir disfrutando de motores atmosféricos gloriosos sin cargo de conciencia ambiental, como defendimos al hablar del consorcio que prueba la gasolina renovable con Repsol, Toyota y BMW, una vía que las marcas ignoran por comodidad y por miedo a Bruselas.

Lo cierto es que el mercado está dando bandazos y las marcas empiezan a rectificar sus prisas eléctricas, aunque a trompicones. Ya vimos cómo Lamborghini canceló su primer eléctrico para abrazar el híbrido al comprobar que sus clientes pagan por emoción y no por eficiencia, y el caso de este Charger demuestra que la misma lección le está costando cara a un Dodge que apostó demasiado fuerte por el enchufe.

Ni traidor ni salvador, solo un hijo de su tiempo

Al final, este Super Bee me deja un regusto agridulce difícil de resolver, y no seré yo quien lo condene del todo. Como coche es rápido, capaz y está bien resuelto, y entiendo que Dodge tenga que navegar como pueda entre las normativas y la realidad industrial, así que el seis en línea es probablemente la mejor bala que podían disparar en las circunstancias actuales del mercado.

Pero como heredero de una placa legendaria, el resultado me sabe a rendición, el resultado me sabe a rendición disfrazada de progreso. Ponerle el nombre Super Bee y encima el emblema Sixpack a un coche sin V8 es un ejercicio de marketing que explota la nostalgia de los aficionados mientras les niega justo aquello que esa nostalgia venera, y esa contradicción es difícil de perdonar para quien creció idolatrando estos motores.

Dodge Charger Super Bee 2027 eR Agosto 2026 (8)

Lo que de verdad me entristece no es este coche en concreto, sino lo que representa, sino lo que representa para el futuro del músculo americano. Si hasta un Super Bee tiene que renunciar al V8 para sobrevivir, el mensaje es que estamos asistiendo al final de una era irrepetible, sacrificada en el altar de unas normativas que podrían haberse sorteado con combustibles limpios si hubiera existido la voluntad de hacerlo.

Ojalá me equivoque y este seis en línea sea solo un paréntesis hasta que la cordura y los efuels devuelvan el V8 a su sitio natural. Pero mucho me temo que, cuando dentro de unos años recordemos el momento en que el músculo americano perdió su corazón de ocho cilindros, este Charger Super Bee de 2027 aparecerá señalado como uno de los primeros en bajar la bandera blanca sin apenas presentar batalla.

Agridulce, más dulce que agrio

Me quedo con la melancolía de ver cómo un nombre que significó rebeldía y exceso acaba convertido en un ejercicio de nostalgia sin sustancia, un homenaje que traiciona precisamente aquello que homenajea.

El Super Bee siempre fue sinónimo de músculo bruto y sin complejos, y verlo reducido a una placa pegada sobre un motor que reniega de su propia historia es una de esas pequeñas derrotas culturales que se van acumulando sin que casi nadie parezca darse cuenta del todo de lo que estamos perdiendo por el camino.

Dodge Charger Super Bee 2027 eR Agosto 2026 (20)

No pido que Dodge ignore la realidad ni que se suicide comercialmente por nostalgia, que conste, porque entiendo perfectamente las presiones que sufre. Lo que reclamo es que no nos tomen por tontos vendiéndonos un seis cilindros con el disfraz de una leyenda de ocho, porque los aficionados sabemos distinguir perfectamente entre un homenaje sincero y una operación de márketing que exprime nuestros recuerdos.

Total que bienvenidos sean los 600 caballos y el buen chasis, pero permitidme guardar luto por el V8 que debería estar ahí y no está. Mira, ojalá los combustibles sintéticos lleguen a tiempo de rescatar estos motores antes de que toda una cultura del automóvil se apague para siempre, porque sería una lástima enorme que las próximas generaciones solo conocieran el rugido de un V8 americano a través de los vídeos de YouTube.

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Sobre mí

Jose Manuel Miana

Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.
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