El Lanzante 95-59 nació como una reinterpretación moderna del superdeportivo de tres plazas, con el conductor en el centro, dos acompañantes retrasados y una carrocería limpia que no necesitaba parecer un prototipo escapado de un circuito. Ahora recibe un paquete de alta carga aerodinámica que sustituye esa discreción relativa por un alerón fijo gigantesco, una toma sobre el techo y una colección de piezas nuevas. No hay más potencia, pero sí una declaración visual que cambia por completo la lectura del coche y abre un debate bastante más interesante que otra décima en el cero a cien.
El HDK podrá montarse en cualquiera de las 59 unidades previstas. El punto de partida continúa siendo un monocasco de carbono procedente del McLaren 750S, profundamente modificado para acomodar la posición central, y un V8 biturbo de 4 litros con más de 850 CV y 880 Nm. Lanzante mantiene el precio base anunciado de 1,02 millones de libras antes de impuestos, mientras el coste del paquete queda reservado para quien ya haya superado la primera conversación con su banco. La producción comenzará a principios de 2027 y las opciones nuevas se incorporarán a las unidades de las tandas posteriores.
Más apoyo, pero todavía sin una cifra que lo justifique
El frontal recibe un divisor más prominente, tomas agrandadas y un capó específico, mientras los laterales estrenan paneles, faldones y pequeñas aletas delante de las ruedas posteriores. Detrás aparecen el enorme alerón, un difusor más agresivo y nuevos elementos verticales que ordenan el aire. Las llantas de cinco radios con tuerca central completan un conjunto cuya inspiración remite al paquete de alta carga que McLaren ofreció en su momento a propietarios del F1. No es una referencia pequeña, porque aquel añadido también sacrificaba parte de la pureza formal a cambio de eficacia a velocidad seria.
La pieza decisiva es el alerón fijo, porque transforma la silueta y promete estabilidad a alta velocidad, aunque Lanzante no ha publicado cifras de carga, equilibrio aerodinámico ni resistencia. Sin esos datos, solo puede afirmarse que el HDK persigue más apoyo y que la carrocería ha sido rediseñada alrededor de esa meta. Todo lo demás sería confundir una fotografía espectacular con un informe de túnel de viento. Tampoco sabemos si la nueva configuración altera suspensiones, refrigeración o calibraciones electrónicas, de modo que conviene tratarla como una opción aerodinámica pendiente de ficha completa.
Resulta curioso comparar esta variante con el 95-59 que conocimos originalmente. Aquel coche defendía la utilidad, el equipaje y los viajes largos dentro de una arquitectura exótica. El HDK no elimina esas cualidades, aunque pone el énfasis en otra parte. Ya no parece un gran turismo rarísimo que también puede correr, sino un aparato de circuito al que le han permitido conservar matrícula y dos pasajeros. La toma elevada refuerza esa sensación y coloca el motor en el centro visual incluso cuando el coche está parado.
La buena noticia es que Lanzante ofrece elección. Quien prefiera superficies limpias puede mantener la configuración normal, mientras quien quiera más presencia y una respuesta aerodinámica más seria dispone del HDK. Personalmente, el 95-59 me parece más especial sin el ala monumental, porque hoy abundan los hiperdeportivos que gritan y escasean los que no necesitan hacerlo. Aun así, en una serie de 59 coches hechos casi a medida, obligar a todos a compartir el mismo gusto habría sido una decisión bastante menos elegante. Si además aparecen datos que demuestren una ganancia aerodinámica considerable, el enorme apéndice tendrá un argumento mejor que la fotogenia.


Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.