Audi ha registrado en Alemania una idea peculiar: si el coche eléctrico ha eliminado buena parte del ruido, las vibraciones y los pequeños defectos que daban carácter a un motor térmico, quizá convenga devolver parte de ellos de forma deliberada. La solicitud DE 10 2025 107 436 A1 no anuncia ningún modelo de producción, pero describe con bastante detalle cómo hacer que un eléctrico se sienta menos anestesiado.
La propuesta no se limita a reproducir un motor por los altavoces. Audi plantea aprovechar el ruido y las vibraciones reales del propulsor eléctrico, llevarlos al habitáculo mediante elementos estructurales, permitir que el motor gire con el coche detenido y añadir cambios de marcha o una entrega de par parecida al retraso de un turbo. Después llegan aromas, efectos luminosos y hasta chispas.
Audi quiere que el motor eléctrico se note
La parte más interesante es también la menos teatral. En lugar de aislar el motor eléctrico con soportes y material fonoabsorbente, Audi describe un elemento capaz de transmitir sus vibraciones al interior o al exterior del coche. La solicitud menciona perfiles rígidos, incluso de acero hueco, para conducir esas frecuencias a través de la estructura. Es justo lo contrario de la carrera histórica por eliminar ruido y aspereza.
Ingolstadt ya diseñó una identidad sonora específica para el e-tron GT. El Audi e-tron GT recurría a un sonido digital compuesto a partir de 32 fuentes, reproducido dentro y fuera del coche y modulado según velocidad, carga y modo de conducción. La diferencia es que aquella solución añadía sonido, mientras esta patente contempla amplificar sensaciones nacidas físicamente en el sistema de propulsión.
También aparece una especie de punto muerto eléctrico. Un acoplamiento permitiría desacoplar el motor de las ruedas para que pudiera girar con el coche parado, generando sonido y vibración sin movimiento. Desde ahí, el control electrónico podría simular relaciones de cambio, interrupciones de par, reducciones e incluso una zona de funcionamiento semejante a la de un turbo, además de liberar temporalmente más empuje.
Hyundai demostró con el Ioniq 5 N que las marchas virtuales pueden cambiar la manera de dosificar un eléctrico, aunque sigan siendo una simulación. Si el artificio aporta referencias, ritmo y participación al conductor, puede tener valor dinámico. Otra cosa es introducir defectos solo para imitar una tecnología anterior sin conseguir una experiencia mejor.
De las vibraciones reales a las chispas de espectáculo
La patente se vuelve bastante más pintoresca cuando abandona el tacto. Entre las posibilidades aparecen aromas liberados según la situación de conducción, iluminación variable, proyecciones y un generador de arco eléctrico. También se describe una pieza metálica sacrificable capaz de rozar el pavimento para producir chispas. Que esté escrito en una solicitud no significa que Audi vaya a instalarlo en un RS de producción.
El contraste resulta curioso porque Audi lleva décadas asociada a una imagen de ingeniería precisa y cierta contención. Un coche que lance chispas voluntariamente parece más propio de un videojuego, aunque el documento parte de un problema real: un eléctrico puede ser brutalmente rápido y transmitir poca información mecánica. La aceleración instantánea no sustituye por sí sola a la progresión, el cambio de tono o una reducción bien ejecutada.
Ferrari ha explorado el mismo conflicto con cambios simulados para sus futuros eléctricos, y Audi apunta a una vía más sugerente cuando propone dejar de combatir ciertas vibraciones reales de la propia mecánica. Utilizar lo que ya existe, amplificarlo y convertirlo en una firma propia parece bastante más coherente que disfrazar un eléctrico de gasolina.
Por ahora estamos ante una solicitud, no una promesa comercial, así que las chispas pueden quedarse perfectamente en papel. Sin embargo, el documento reconoce algo que durante los primeros años del coche eléctrico se evitaba admitir: eliminar ruido, vibración y discontinuidades mejora el confort, pero también puede borrar parte de la conversación entre máquina y conductor. La solución interesante será dar carácter a la mecánica eléctrica sin obligarla a fingir que quema gasolina.


Jose Manuel Miana
Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.