Coche del día: Opel Corsa 1.0 12v ECO (B)

Coche del día: Opel Corsa 1.0 12v ECO (B)

Solo tres cilindros, apenas 1.000 centímetros cúbicos y consumos "de diésel"


Tiempo de lectura: 5 min.

El Opel Corsa 1.0 12v era un adelanto de lo que llegaría, tiempo después, con el fenómeno del downsizing. También era una demostración de la capacidad técnica de la propia Opel y, en plena evolución de los motores diésel, se podía considerar un acto de rebeldía; el Corsa 1.0 12v era un utilitario con motor de gasolina que homologaba un consumo medio por debajo de los siete litros.

La eficiencia en los motores de combustión no siempre ha sido una prioridad. Se comenzó a trabajar en ello con verdadero interés tras la crisis del petróleo de 1973 y, según avanzaba el tiempo, las diferentes normativas y los precios de los combustibles han hecho el resto. Así, la eficiencia se convirtió en punto fundamental durante el desarrollo de los motores y en la base del auge de los motores turbodiésel a finales de la década de los noventa. Lo tenían todo para ser la respuesta perfecta: bajos consumos, un combustible barato y, gracias al turbo, unas prestaciones muy decentes.

Sin embargo, la tecnología diésel no siempre era interesante y no todos los fabricantes invirtieron todo en esos motores. Volkswagen se convirtió en el principal paladín con sus motores de inyección directa, pero algunos, como Opel, se resistieron un poco. Es más, Opel ni siquiera tenía motores diésel propios en aquel momento; se los compraba a Isuzu –aquellos 1.5 del Corsa B eran propulsores japoneses–, mientras invertían en otro proyecto que, visto con perspectiva, se adelantó a su época.

Tres cilindros y tecnología punta para 1997

Durante los primeros meses de 1997, se daba a conocer el Opel Corsa 1.0 12v, la antítesis de lo que se fraguaba en los estudios de ingeniería de la marca y un claro antecesor de la tendencia actual de reducir cilindrada. El Corsa 1.0 era un coche cuyo motor presumía de máxima eficiencia, aunque para ello se tuvo que recurrir a cierta complejidad técnica y a una configuración poco común en aquellos años: tres cilindros en línea, atmosférico, inyección y un desplazamiento muy contenido de 973 centímetros cúbicos.

La complejidad de este motor, no obstante, iba mucho más allá. Por ejemplo, cada bujía contaba con su propia bobina, el sistema de inyección tenía un pequeño conducto de aire que pulverizaba todavía más la gasolina y montaba sensor de detonación, por lo que podía usar gasolina de 91 o de 95 octanos. Además, las bielas eran de tipo fracturado, los árboles de levas –dos en culata– eran huecos y se recurría a cuatro válvulas por cilindro.

El resultado de todo esto eran 55 caballos a 5.600 revoluciones por minuto y un par motor de 82 Newton metro a 2.800 revoluciones por minuto. Un rendimiento algo justo que, para colmo, tenía que lidiar con un cambio manual de cinco relaciones cuyos desarrollos se iban a los 30,9 kilómetros por hora a 1.000 revoluciones por minuto en quinta. Un desarrollo que en cualquier otro coche sería tirando a corto, pero no así en el caso del Corsa 1.0 12v.

Las bielas no se fabricaban en dos piezas mecanizadas; se forjaban en una sola y luego se partían de un golpe seco. Este proceso de “biela fracturada” aseguraba que cada tapa encajase con su cuerpo de forma única y perfecta

Opel Corsa 1 0 12v ECO (2)

Prestaciones frente a consumos: el do de pecho urbano

Como cabe esperar, no era un coche rápido: requería 18 segundos para alcanzar los 100 kilómetros por hora desde parado y no superaba los 150 kilómetros por hora de velocidad punta. Pero ser rápido no era su objetivo; el objetivo real era gastar poco.

Según datos oficiales de la marca, a 90 kilómetros por hora gastaba 4,4 litros; a 120 kilómetros por hora subía a 6,3 litros y, en circulación urbana, daba el do de pecho con solo 6,4 litros cada 100 kilómetros. Con un depósito de 46 litros como el que montaba, la autonomía superaba ligeramente los 700 kilómetros. Esta cifra para un motor de gasolina, incluso treinta años después, sigue siendo espectacular.

Un motor suave pero limitado

Conducir el Corsa 1.0 12v no era una experiencia deportiva, pero tampoco resultaba frustrante si se entendía su propósito. El motor de tres cilindros, aunque con algunas vibraciones al ralentí por su propia configuración, era sorprendentemente suave en marcha y apenas transmitía asperezas al habitáculo. La clave estaba en mantenerlo en su zona de confort, entre las 2.500 y las 4.500 revoluciones, donde el par se dejaba sentir de forma suficiente para la conducción urbana.

En ciudad, el Corsa 1.0 se desenvolvía con soltura. Sus reducidas dimensiones, su peso contenido –alrededor de 900 kilogramos– y una dirección ligera lo convertían en un coche ágil y fácil de aparcar. En carretera, sin embargo, las limitaciones eran más evidentes. Los adelantamientos exigían planificación y el uso constante de la caja de cambios, y en autopista, mantener ritmos elevados significaba hacer rugir al pequeño tres cilindros, con el consiguiente aumento de consumo y ruido.

Un visionario incomprendido

El Opel Corsa 1.0 12v nunca fue un superventas. Su precio era competitivo –rondaba 1.300.000 pesetas–, pero muchos compradores preferían motores de cuatro cilindros más convencionales o directamente apostaban por los diésel, que en aquel momento empezaban a dominar el segmento. Sin embargo, con el paso de los años, aquel pequeño tres cilindros demostró ser un adelantado a su tiempo. Fue, en esencia, un experimento exitoso que Opel se atrevió a comercializar en serie, demostrando que la eficiencia no tenía por qué estar reñida con la gasolina.

COMPARTE
Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

COMENTARIOS

avatar
2000
  Suscribir  
Notificar de


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

Redaccion

Jesus Alonso

Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.

Javier Gutierrez

Jose Manuel Miana

Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.