Coche del día: Ford Mondeo 2.0 GLX (MK1 restyling)

Coche del día: Ford Mondeo 2.0 GLX (MK1 restyling)

Con 130 CV y un chasis que empezó a dictar cátedra, el Mondeo de mediados de los 90 se convirtió en la compra inteligente de un segmento D que echaba humo


Tiempo de lectura: 4 min.

El Ford Mondeo 2.0 GLX era la opción para aquellos que no se conformaban con el “caballo de batalla”, que buscaban algo más que esos 115 CV que ofrecía el bloque de 1,8 litros. El diésel todavía no había conquistado Europa y los motores “dos litros” gasolina eran, para muchos, el objeto de deseo y motivo para presumir ante amigos y familiares.

A mediados de los 90, los SUV todavía eran algo desconocido. Es cierto que el Toyota RAV4 ya había hecho acto de presencia y que el Honda CR-V también pululaba por las carreteras de medio mundo, pero ninguno era el éxito de ventas que llegaría a ser después –ni tampoco se les denominaba SUV– y el segmento D, ya fuera en formato berlina o sedán, era más deseado y aspiracional, el que se compraban los papás para llevar a la familia o el que se adquiría para flotas. Coches como el Renault Laguna, el Citroën Xantia o el propio Mondeo representaban cruentas batallas por ser el más popular.

Dicha categoría era realmente competitiva y recibía constantes atenciones por parte de los fabricantes lo que, por una parte, permitía que aglutinara modelos cargados de tecnología, pero al mismo tiempo provocaba una escalada de precios con cada renovación. Los años 90 vieron cómo las tarifas del segmento D empezaban a flirtear con los tres millones de pesetas para las versiones más populares, mientras que las más equipadas se iban hasta los cuatro millones. Eran precios respetables por entonces: hablamos de unos 18.000 euros sin sumar inflación, equivalentes a unos 36.340 euros de 2026.

Estrategia de precios: El óvalo se planta

Había honrosas excepciones, como la del Ford Mondeo, que se sometió a un restyling a mediados de los 90 pero no sufrió aumento de precio. Es un caso muy raro, aunque representa claramente lo competido del segmento en aquellos años; Ford prefería mantener tarifas y seguir con el buen ritmo de ventas, antes que sumar un puñado de miles de pesetas a la factura final y ver cómo las ventas caían ligeramente. Así, en 1996, el Ford Mondeo 2.0 GLX costaba exactamente lo mismo que el modelo al que reemplazaba: 2.961.000 pesetas. Y para colmo, los cambios que recibió el coche lo hicieron todavía mejor.

Ford Mondeo 2 0 GLX (2)

Este modelo fue el sustituto del mítico Sierra y supuso un cambio radical, pues dejó de lado la propulsión en favor de la tracción delantera y adoptó una imagen más convencional. El Mondeo era uno de los coches más conservadores del panorama en su categoría, aunque, todo sea dicho, era uno de los mejores en cuanto a calidad de fabricación y uno de los referentes en lo referente al chasis. Justo en clara confrontación con el Sierra, que no destacaba precisamente por sus acabados ni por la efectividad de su bastidor –siempre pecó de tarados blandos para la suspensión–. Fue por entonces cuando Ford comenzó a caracterizarse por ofrecer comportamientos dinámicos muy efectivos; y no ha parado desde entonces.

Cabe mencionar que, en aquellos años y motivado por la ya mencionada competitividad de la categoría, era imprescindible ofrecer “algo más” frente al resto. Renault se centró en un equilibrio general que ha llegado hasta nuestros días, mientras que Peugeot potenció sus capacidades ruteras, Citroën se centraba en su suspensión hidroneumática, Volkswagen seguía su camino hacia el punto premium y Ford apostaba por la efectividad y el tacto de conducción.

El Mondeo 2.0 GLX era el más barato de su categoría con diferencia, incluso más que el FIAT Marea 2.0 HLX –3.250.000 pesetas– y el Citroën Xantia 2.0i 16v SX –3.309.000 pesetas–.

Equipamiento y motorización Zetec

Pero no solo era importante el precio; el equipamiento y las prestaciones eran apartados vitales. Por eso, de serie, el Mondeo presumía de aire acondicionado, cierre centralizado, airbag para el conductor, retrovisores y elevalunas delanteros eléctricos… Aunque obligaba a pagar aparte por el ABS, el control de tracción y los elevalunas eléctricos traseros. Las llantas de aleación también eran un extra en esta versión GLX.

Bajo el capó, el Mondeo 2.0 GLX tenía un corazón que se situaba en la media del segmento. Concretamente un cuatro cilindros, atmosférico, con 1.989 centímetros cúbicos, 16 válvulas y dos árboles de levas en culata para lograr 130 CV a 5.700 revoluciones y 176 Nm de par. Unas cifras que lo situaban en la zona templada del mercado, por detrás de los 136 CV del Vectra, los 140 CV del Laguna RTi o los 147 CV del FIAT Marea con su motor de cinco cilindros.

Para concluir, el Ford Mondeo 2.0 GLX es un claro ejemplo de los gustos a finales de los 90. Un sedán –o berlina de cinco puertas, que tenían el mismo precio– con motor de gasolina y con el volante como único elemento tapizado con cuero. Una opción honesta, equilibrada y, sobre todo, imbatible por precio.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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