Vaya transformación la del cuatro latas mediante el actual modelo a batería. Condicionado por su tecnología eléctrica y la búsqueda por la mejor autonomía, así también como por el dominio de los SUV, los del rombo resolvieron un diseño con elementos para la ocasión y desplegado sobre dimensiones aumentadas respecto del clásico. ¿Que si lo hemos puesto en discusión? Desde las imágenes previas a su lanzamiento.
Haya gustado o no la reinterpretación que hoy nos encontramos en el catálogo oficial, es una más entre tantas, porque el R4 sabe de transformaciones y en su era de combustión interna conoció múltiples facetas, de todo tipo y color, para todos los gustos, utilidades y entornos. Aunque también recuerdo al más reciente, uno que ofició de puente a su nueva era cero emisiones. Sorprendió en el 2021, en el marco del 60° aniversario del coche, y bien podría pertenecer a espíritu RACER aventura.
No por su mecánica, que nada tiene que ver con ello, sino por el diseño conceptual del espacio trasero, que lo convierte en un ideal para viajar a las afueras de la ciudad. No para arrasarlas a base de velocidad y conducción off-road extrema, sino para transitarlas al ritmo del confort. Además de los paneles solares con los que carga su batería, se caracteriza por sus ventanas que, al sustituir los paneles de carrocería, reciben la luz del exterior por los laterales y el sector trasero. Iluminación y visión panorámica. La intromisión de la naturaleza materializada en este concept car eléctrico. Eso es el denominado Suite N° 4 diseñado por Mathieu Lehanneur en colaboración con Renault, una sala de descanso donde el coche original llevaba el asiento trasero y el maletero.
Si hablamos de todo tipo y color hablamos, ya pasando a las mutaciones con motores de combustión interna –y aquí sí hablando de intérpretes que bien conocen la adrenalina–, dos versiones se inscribieron en la historia del modelo –en el capítulo asociado a la velocidad, siendo más preciso–, ya sea en circuitos de competición como en reductos exóticos de exhibición. En la edición de 1981 de la Coupe de France Renault Cross Elf, una serie de carreras monomarca exclusiva para unidades Renault 4 con motor de cuatro cilindros de 845 centímetros cúbicos original, el piloto Michel Duvernay dejó su huella al ser campeón junto a su Renault 4L Cross con jaula antivuelco y exterior rojo, amarillo y azul.
Por otro lado, ni más ni menos que el R4 más veloz del mundo. ¿Dónde si no en Estados Unidos iba este ejemplar a demostrar su poder de fuego? El cuatro latas versión furgón es tan clásico como la berlina de cinco puertas y en el 2011, en el Salar de Bonneville, Utah, una unidad modelo 1983 bautizada Saline 4Fun –preparada con el equipamiento adecuado, que incluyó un paracaídas de frenado– registró una velocidad récord de 237 km/h e hizo de su participación un momento épico para la Speed Week, el evento anual que se celebra en aquel manto blanco.
Párrafo final para una conversión que, quizás, encajaría en los tiempos de hoy, que poco a poco se inclinan por la micromovilidad. ¡Imagina a los del rombo yendo por más y desarrollando un revival del Renault 4 Bertin para competir con los cuadriciclos actuales! Una de las creaciones más célebres de la zaga de la Renoleta. Una pequeña criatura nacida de la mente de Jean Bertin, inventor que recortó 74 centímetros a su R4 en los años sesenta –suprimiendo la fila trasera– para poder estacionar con facilidad en las calles de París. Por su apariencia única, una versión icónica e inconfundible, pero, en definitiva, una entre tantas mutaciones del clásico francés, así que, en comentarios, agrega ese Renault 4 transformado que en esta selección he omitido.





Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.