El Volkswagen Passat 1.6 CL diésel se dejó ver por tierras españolas cuando la marca todavía no era muy conocida en España. Corría el año 1983 y la compañía comenzó a llegar a España a través de SEAT, que montaba los coches de Volkswagen en sus instalaciones.
La década de los 80 fue, para España, algo especial. La transición entre la dictadura y la democracia lo inundaba todo y los españoles sorprendían al mundo con mucha imaginación, una enorme creatividad y muchísimo talento. Eso al menos dicen todos los periódicos e historiadores, que hablan de una época muy especial.
España vivía un enorme cambio, pero todavía se mantenían algunas cosas en activo, como la penalización con aranceles a todo lo que venía de fuera. Una situación que obligaba a determinadas empresas, como fabricantes de coches, a tener que, como poco, ensamblar ene España. Renault llevaba muchos años, al igual que Citroën. Ford comenzó en los 70 con el Fiesta y Volkswagen se aprovechó de sus lazos con SEAT para montar sus coches aquí, en las instalaciones de la misma SEAT.
De allí salía, en los años 80, el Volkswagen Passat, incluso se llegó a montar la versión con motor diésel, aunque no era un diésel como el que tendría la marca alemana en la siguiente década. Era un diésel atmosférico y llamativamente pequeño.
Con 54 CV y un cambio de desarrollos algo largos, no se podía esperar gran cosa del Passat diésel, tan solo unos consumos ajustados
Bajo la denominación de Volkswagen Passat 1.6 CL diésel, se ofreció, salido de la Zona Franca –no se irían a Martorell hasta el 93–, una versión cuyo objetivo era ahorrar, aunque comparada con su homólogo gasolina, el único cambio que sufría era el motor y la suspensión delantera, todo lo demás era compartido entre las dos versiones. Algo raro, todo sea dicho, pues por lo general, el diésel era una variante económica, con la que ahorrar tanto en adquisición como en uso.
El motor, como decíamos, era pequeño y atmosférico, un cuatro cilindros de 1.588 centímetros cúbicos y carrera larga –76,5 por 86,4 milímetros para diámetro y carrera–, con culata de dos válvulas e inyección Bosch VE, que rendía 54 CV a 4.800 revoluciones y 10 mkg a 2.300 revoluciones. El cambio era manual de cinco relaciones con un desarrollo no muy largo aunque, para las prestaciones del motor, habría sido mejor algo más corto –la quinta era de 36,2 kilómetros/hora–.
No era un coche rápido, más bien lo contrario. La velocidad máxima apenas superaba los 140 kilómetros/hora, los 400 metros con salida parada los completaba en 21,4 segundos y los 1.000 metros desde 50 kilómetros/hora en quinta, se hacían en 41,1 segundos. Sin embargo, con un depósito de 60 litros y consumos de poco más de siete litros por urbano y de poco más de seis litros por carretera, podía ir de un punto a otro de la Península Ibérica sin repostar. Tranquilo y sin prisa, cierto, pero sin necesidad de parar.
La revista Autopista, en el número 1.276, decía que la estabilidad del Passat 1.6 CL diésel era magnífica independientemente del tipo de asfalto y curva. No obstante, había mucho peso sobre el eje delantero y tendía a subvirar. Era mejor en carreteras con amplio trazado. Ese peso extra se dejaba notar en ciudad, con una dirección que resultaba pesada incluso en marcha y ponía a los frenos en aprietos. Volkswagen montó el propulsor diésel sobre la base de la versión gasolina y solo endureció la suspensión delantera; el resto era igual.
En cuanto a precios, el Volkswagen Passat 1.6 CL diésel era más barato, por ejemplo, que un Citroën BX 19 TRD y bastante más accesible que, por ejemplo, un Opel Ascona D –tenía la condición de importado y aumentaba su precio–. Volkswagen pedía 1.354.476 pesetas, mientras que el modelo francés salía por 1.423.389 pesetas, al tiempo que el Opel se iba hasta 1.699.276 pesetas.


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Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".COMENTARIOS