La casa de los remaches lo ha vuelto a hacer. Eran los primeros días de enero del 2023 y el Tokyo Auto Salon, epicentro del tuning nipón, le retiraba la lona al producto más prometedor de aquella edición. Un Ferrari F40 que había sido visto en imágenes digitales, así también como en fotos que lo mostraban en su etapa de metamorfosis, les hacía entender a los presentes, a la hora de la verdad, que en los superdeportivos italianos, a veces, corre sangre japonesa.
Para no dar lugar a ningún tipo de dudas, la casa responsable de la criatura le estampó esa declaración de principios en la propia carrocería: el ejemplar sometido a tan expectante conversión fue vestido con la bandera del país asiático –primero en tela y luego en pintura, mismo acabado que también vimos en un Lamborghini Miura GT y otros modelos intervenidos por la misma firma, casi como una marca registrada– y así se reveló en el stand del taller antes de que se diera a conocer su sesión de exteriores por la capital, nocturna y lluviosa para la ocasión.
Año nuevo, vida nueva. ¿Cuántas veces lo hemos escuchado? Un año después, para el Salón de Tokio de enero del 2024, esa casa responsable, Liberty Walk, le volvió a meter mano a su reversión del histórico biplaza de Maranello aplicando, a mi entender, una propuesta estética superadora. “Le cambiaré el color de la carrocería”, dijo en aquel entonces Wataru Kato, fundador de la empresa, y así fue. “Año nuevo, imagen renovada”, agregó en otro de sus posteos por esos días. Una apariencia que, en simultáneo, replicó en un Mazda AZ-1 con igual o hasta más contundencia.
De blanco a azul y con la bandera ahora formalizada al estilo de los prototipos de competición, lo que, como verán, no es ninguna casualidad. Fue el coche estrella de Liberty Walk durante todo el año pasado, viajando por el mundo para asistir a eventos como el Fuji Speedway NISMO Festival, el Korea Auto Salon e incluso a otros que trascienden al mundo del motor, como el One Universe surcoreano. A menudo, como hace unas dos semanas, esta interpretación japonesa es recordada por los canales oficiales y lo bien que hace, ya que no solo hablamos de un estilo a prueba de detractores, sino que sirve para contar la historia, la historia de carreras del modelo lanzado en 1987.
Con esta configuración visual, este Ferrari F40 es más que una cara bonita y su azul es más que una tonalidad por demás acertada –sí, sepan disculpar si las críticas negativas brillan por su ausencia en estas líneas–. Aunque lleve el número 56, el patrocinador que se lee sobre su capó y los laterales es revelador. Se trata de un homenaje al Ferrari F40 LM patrocinado por Pilot para correr con el número 40 en las 24 Horas de Le Mans de 1995.
Los pasos de rueda remachados, innegociables. Ahora bien, uno de los cambios obligados –a raíz del tributo consumado– se realizó en la sección no suspendida. Si te resultan atemporales esas llantas blancas AME es porque, precisamente, rinden culto al estilo de las ruedas con el que el Ferrari F40 LM compitió en el circuito de la Sarthe 30 años atrás. La única diferencia, en la cantidad de radios: seis de parte de los asiáticos, en lugar de los cinco originales. ¿Cuál será el próximo color? Suele publicar Kato en sus cuentas de difusión, respecto de este ejemplar. En nuestra mesa nos preguntamos lo mismo.


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Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS