Hacia donde miremos en la historia de los coches de serie de Maranello, allí estará la cara del Sultán de Brunéi, entrometida, simbolizando la cruzada de una familia basada en el deseo de convertir su colección de automóviles en la más grande del mundo. Eventualmente, esa cochera fue desmantelándose, pero, en el camino, el vínculo entre la realeza, Ferrari y Pininfarina vaya si dejó casos de antología. Bueno, no sé si mirando hacia cualquier punto de la historia de la marca, porque el lazó entre fabricantes y cliente encontró su expresión máxima en los años noventa.
Años en los que los ingenieros y diseñadores dejaron ser a su imaginación y su talento, impulsados por los pedidos que llegaban de Brunéi. Entonces, en poco tiempo, fueron apareciendo proyectos de deportivos inéditos como el FX, materializados en cantidades que se cuentan con los dedos de una mano, o carrocerías que, hasta ese momento, se suponían inverosímiles, como las variantes wagon del Ferrari 456 GT. Antes de todos esos, un unicornio negro ya había estirado la tanda del GTO. Después, el Sultán no se iba a quedar con las ganas de agregar a su colección un Ferrari Enzo que nadie más tendría.
Si me preguntan por color, y hablando de coleccionistas exclusivos de Ferrari –pero exclusivos, eh!– me quedo con que el Ferrari Enzo amarillo que, hasta días atrás, perteneció a The Bachman collection. Contundencia pura ese acabado exterior sobre el cuarto supercar de la firma italiana. En contraste, para el sudeste asiático, el Enzo fue absorbido por la sobre de Brunéi. Una sombra opaca, definida por un Matte Black que no acaba por convencer. ¡Si tan solo luciera negro, pero brillante! La ecuación cambiaría de forma radical.
El Ferrari Enzo Matte Black, versión especial para cliente especial
Pero hubo una misión detrás de ese Nero Opaco: ser el único Ferrari Enzo cubierto en ese tono. Ahora bien, este ejemplar, que fue subastado a finales del 2022 en RM Sotheby’s, es más que una simple capa de inédita pintura. Construido entre junio y octubre del 2004, en Maranello equiparon a este Enzo con un tapizado de cuero en el mismo Nero, que extendieron a las alfombras, mientras combinaron el interior con unos instrumentos con fondo Rosso. Pero hubo más, porque Carrozzeria Zanasi, taller oficial de los hipercoches, de la serie Icona y de los que pasan por el departamento de personalización de la marca, también cambio faros y la luneta trasera.
Bueno, el Enzo de Bachman también se mandó a fabricar como algo más que un color especial para un cliente especial. Basta con descubrir en su interior unos asientos estilo Daytona y un pulido en el compartimento del V12 para aplicado como refuerzo, y darse cuenta de que las molduras inferiores y el difusor trasero recibieron el mismo color que el de la carrocería y no el negro en contraste como el que en el Enzo estándar salía de fábrica.
Dos coleccionistas privados, dos coleccionistas exclusivos, pero, ante todo, dos de los clientes más especiales para Ferrari en su tiempo. Y a ambos llegó el Enzo, para demostrar que no estaba destinado solo a ser la máquina italiana para el nuevo milenio y el cuarto gran Ferrari. Las inéditas miradas forman parte de su historia y estas dos unidades podrían batirse a duelo por el diploma.


Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.