El 272 es un número especial. El que resume en cifras de producción al primer superdeportivo de Maranello. El que, sin resignar las líneas definidas de los Ferrari de la época, introdujo una manera diferente de concebir a los deportivos de la marca italiana, motivado por la obligación de concentrar en un mismo coche lo más avanzado de un fabricante. Dos setenta y dos. Suena contundente. La cadencia en la pronunciación se vuelve más interesante desde el momento en que damos con la verdad: el Ferrari GTO 1984 no estaba pautado para cerrar así su línea de montaje.
Como producto del destino, el ejemplar 272 del primer supercar de la marca fue una excepción a lo que ya había concluído. Una bonita historia y un coche que habría significado la reconciliación entre dos leyendas que entre asperezas habían acabado su vínculo en los años coincidentes puertas adentro del fabricante. De Enzo Ferrari a Niki Lauda, con aprecio. El GTO creado cuando las 271 preestablecidas ya habían sido asignadas.
El antecedente integra las páginas sobre curiosidades del modelo de 1984 y, más en específico, sobre las excepciones. Un caso similar fue este cavallino que, más que caballo, es todo un unicornio negro, la prueba viviente de que, en realidad, la cifra de producción siguió aumentando. Con la serie oficial ya terminada, el biplaza prolongó sus travesuras en el universo de las producciones destinadas a los clientes más exclusivos, ampliando así su cantidad final a 285 ejemplares, dato constatado por la casa de restauración responsable del GTO que representa esta tanda extra y especial.
El color fue, siguiendo el hilo, la excepción a la norma que había regido en toda la serie estándar de los 272 Ferrari GTO. Es que el sucesor del F40, por política de la empresa, no se había concebido de otro que no fuese el rojo. Esto cambió cuando apareció –¿quién, si no?– el Sultán de Brunei. De los cuatro GTO que recibió del fabricante –todos pedidos con la misma configuración, pero cada uno con un color distinto, lo que se confirma con las fotos del ejemplar azul atesoradas por el sitio de Paolo Garella, el hombre de Pininfarina detrás de sus caprichos.
Uno de esos cuatro también aparece en una de las fotos que datan de los años noventa, durante el desarrollo de estos coches convertidos a volante a la derecha para la ocasión, y fue el Ferrari GTO en acabado exterior Nero, que años atrás se sometió a una revisión integral en los talleres de la británica DK Engineering, antes de ponerse a la venta en el 2021. No es cualquier GTO, sino el único GTO fabricado en negro. Una especificación que opaca a los otros tratamientos realizados a medida para el monarca, como el tapizado de los asientos con el naranja en contraste que, para los clientes de la producción en serie, se había ofrecido opcionalmente.
Hoy, este GTO único en el mundo pasa sus días en una cochera desconocida. Doy por hecho que lo sabe su propietario actual, quien debiera conservar esa delgada línea que recorre el coche a lo largo, un sello distintivo que desde Brunei habían pedido, que se ve en las fotos de archivo de los GTO para el Sultán y que lo certifica, por lo tanto, como un Ferrari histórico siempre que se conserve.


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Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS