En el universo de Ferrari, el programa Tailor Made representa la cúspide de la personalización, un lugar donde los límites los pone únicamente la imaginación (y la cuenta corriente) del cliente. Sin embargo, de vez en cuando, la propia marca decide ir un paso más allá para demostrar de qué es capaz su Centro Stile. El resultado es esta joya: el Ferrari 12Cilindri Tailor Made “Yoonseul”, una edición única que sirve de puente entre la furia mecánica de Maranello y la serenidad de la artesanía ancestral de Corea del Sur.
Lo primero que atrapa la mirada es su carrocería. No busquéis el mítico Rosso Corsa aquí. El coche ha sido bañado en una pintura iridiscente bautizada como Yoonseul, un término poético coreano que describe el brillo del sol cuando se refleja en las ondas del agua. Dependiendo de cómo incida la luz, el coche muta de un verde suave (que recuerda a la cerámica Celadón tradicional) a tonos violetas y azules profundos.
Pero el detalle que hará que los entusiastas se acerquen a escudriñar el capó es un gráfico lineal único. No es una simple franja decorativa; es una representación visual de la “identidad sonora” del motor V12. Los diseñadores han cogido las frecuencias del aullido del motor atmosférico de 6.5 litros y las han transformado en una obra de arte gráfica que recorre la parte delantera del vehículo. Es, literalmente, el sonido de Ferrari hecho pintura. Y si el exterior es un ejercicio de estilo, el habitáculo es una oda a la artesanía de lujo. Ferrari ha colaborado con artistas surcoreanos de primer nivel para introducir materiales que jamás habrías esperado encontrar en un superdeportivo de 830 CV.
La joya de la corona es el trabajo de la artista Daehye Jeong, quien ha integrado tejido de crin de caballo mongol hecho a mano en el salpicadero y los paneles. Este material, utilizado históricamente en los sombreros tradicionales coreanos (gat), aporta una textura orgánica y una resistencia que contrasta con la frialdad del metal. Junto a esto, encontramos un tejido 3D desarrollado específicamente para este modelo y un techo de cristal serigrafiado que filtra la luz creando una atmósfera casi onírica. Pero los detalles no terminan ahí. Hyunhee Kim ha aplicado técnicas de transparencia a los escudos de la Scuderia y al túnel de transmisión, mientras que TaeHyun Lee ha rescatado la técnica del lacado tradicional para dar un acabado blanco puro a las pinzas de freno y a las levas del cambio. El resultado es un contraste cromático que resalta la pureza tecnológica del 12Cilindri.
Bajo toda esta sofisticación artística, el corazón de la bestia permanece inalterado, y menos mal. Hablamos del icónico V12 atmosférico de 6.5 litros, una obra maestra de la ingeniería que rinde 830 CV a 9.250 rpm. En un mundo que se rinde a la electrificación, este motor es un santuario de la combustión interna pura, capaz de catapultar al coche de 0 a 100 km/h en 2,9 segundos.
Lo que hace especial a este proyecto “Tailor Made for Korea” no es solo su belleza, sino lo que representa. Es la prueba de que un Ferrari no tiene por qué ser siempre un coche de carreras con matrícula; puede ser una galería de arte rodante, un objeto de culto que respeta las tradiciones de una cultura a miles de kilómetros de Italia sin perder ni un ápice de su ADN deportivo. Este 12Cilindri no es solo un coche; es un mensaje. Ferrari nos dice que, aunque el futuro sea digital, la verdadera exclusividad siempre será analógica y artesanal. Con sus detalles en blanco laca, sus tejidos de crin de caballo y su pintura que imita el reflejo del mar, el “Yoonseul” se posiciona desde ya como una de las unidades más deseadas de la nueva era de la marca.
Para el afortunado propietario coreano que se ponga a sus mandos, cada trayecto no será solo una lección de conducción, sino un paseo por la historia del arte de dos naciones que, aunque distintas, comparten la misma obsesión por la perfección.


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Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".