Coche del día: Mercedes E400 CDI (W211)

Coche del día: Mercedes E400 CDI (W211)

Sorprendente en muchos sentidos, pero sobre todo, en el prestacional


Tiempo de lectura: 4 min.

El Mercedes E400 CDI fue un coche que rompió los esquemas a más de un usuario. Se podría definir como el típico Mercedes en cuanto a diseño, equipamiento o calidades, pero nadie podía esperarse que las prestaciones de su propulsor y el dinamismo general del modelo estuvieran a un nivel tan alto. Por aquel entonces, la firma alemana era la referencia mundial en cuanto a calidad e ingeniería y era fácil comprobarlo.

La era de los diésel fue una época de lo más interesante. La evolución de los motores a gasóleo fue demencial y su cuota de mercado insuperable; ni siquiera los híbridos, tan populares desde el famoso Dieselgate, han sido capaces de igualar su cuota de mercado a pesar de ocupar su lugar como “motores de gasto contenido”. Porque ese fue, sin duda, el argumento que convención a todos el mundo, los bajos consumos de los motores diésel. El resto, cosas como el mantenimiento o el precio de compra, por el contrario, era más caros si se comparaba con cualquier gasolina equivalente.

Sin embargo, la sensación de poderío de los motores turbodiésel, su bajo consumo y el precio del combustible –siempre estuvo mucho más bajo que la gasolina–, eran suficientes argumentos para optar a su compra. Es más, la locura llegó tan lejos, que hasta los coupés o marcas como Maserati añadieron motores diésel a sus catálogos. Dabas una patada a una piedra y salían 250 coches con motores turbodiésel y 50 con motores gasolina. Esa obsesión por el gasóleo, solo igualada por los SUV, tuvo sus cosas buenas, como una espectacular avance en casi cualquier apartado que analizara, con marcas como Mercedes a la cabeza. De hecho, la firma de la estrella fue uno de los paladines de la tecnología diésel y no estaba falto de lógica.

El E400 CDI era carísimo: 65.000 euros de año 2003, casi 105.000 euros de 2026

Mercedes E400 CDI W211

Pensemos. En Alemania hay tramos de carretera sin límite de velocidad máxima, así que sus habitantes suelen viajar a elevadas velocidades. En esas circunstancias no hay nada mejor que un propulsor diésel y por eso, además de por el caché dy la imagen que se proyectaba, aparecieron modelos como el Mercedes E400 CDI. Es posible que este coche haya sido uno de los mejores de su tiempo, tanto por prestaciones como por tecnología o calidad. Sirva de ejemplo que algunas revistas de la época afirmaron estar totalmente sorprendidas y, quizá, no lo parezca ahora, pero no les faltaba razón. Se había pasado en un periodo de 15 o 20 años –para la industria del automóvil son “dos días”– de motores asmáticos, de apenas 75 CV con cilindradas de casi 2,5 litros y consumos de unos siete litros, a motores V8 biturbo de cuatro litros con más de 250 CV y consumos de menos de siete litros.

El Mercedes E400 CDI era uno de esos coches que rompían moldes. Bajo su capó escondía, precisamente, un propulsor V8 biturbo, ambos de geometría variable, intercooler, inyección por raíl común, cuatro válvulas por cilindro, dos árboles de levas, 3.996 centímetros cúbicos –con cotas cuadradas, 86 milímetros de diámetro por 86 milímetros de carrera– y un rendimiento soberbio: 260 CV a 4.000 revoluciones y 57,1 mkg entre 1.700 y 2.600 revoluciones. Y para quien no tenga controlado eso de los “metros-kilogramo”, decir que hablamos de unos 560 Nm de par. Más que suficientes para mover con muchísima soltura los 1.835 kilos que pesaba el coche, así como su desarrollo, que en quinta era de 58,22 kilómetros/hora a 1.000 revoluciones. Según la marca, el consumo medio se quedaba en 6,9 litros cada 100 kilómetros.

Pero no solo sorprendía por sus cifras de rendimiento, sino por los resultados obtenidos. Podía completar el sprint hasta los 100 kilómetros/hora en 7,73 segundos, el 0 a 400 metros en 15,47 segundos y el 0 a 1.000 metros en 28,01 segundos. Además, el 80 a 120 kilómetros/hora lo realizaba en 5,13 segundos y los 1.000 metros desde 50 kilómetros/hora en 25,73 segundos, aunque, estos últimos datos, siempre con algo de “trampa” por equipar cambio automático que, como ya sabemos, baja las marchas que sean necesarias a poco que se pise con decisión el acelerador.

Los consumos que registraron las revistas no eran tan contenidos como los homologados, aquella época también será recordada por una normativa de homologación bastante mediocre, que permitía cifras inalcanzables en la vida real. En el caso del Mercedes E400 CDI, una cifra realista eran 10 litros en circulación mixta, con 13 litros por urbano y unos siete litros por carretera. Son números que, aun siendo más altos que los oficiales, eran muy buenos para un coche de su tipo y de su potencia.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".
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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.

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