Con algo de delay, sí. Aunque, como dice el refrán, tarde pero seguro. El 2025 se ha ido hace rato y lo despedimos con lo mejor del primer cuarto de siglo de lo que más nos interesa: los coches. Si la velocidad marca el pulso de los automóviles a los que en este medio apuntamos –entre otros factores, claro–, notables récords de antología se sucedieron durante los últimos 25 años. Por más que haya decidido armar mi selección en base a otros intérpretes, fue inevitable nombrar al Bugatti Veyron. Es inevitable nombrarlo cuando de récords de velocidad se trata. Tanto como cuando invocamos a la saga superdeportiva de Volkswagen.
Porque el camino hacia el Veyron 2005 demandó horas de trabajo a los ingenieros y años de desarrollo sobre la fórmula W que significó el común denominador en prototipos previos fundamentales para su creación. A saber: una serie de evolucionados Bugatti, un Lamborghini Diablo despreocupado por su apariencia con tal de responder a las necesidades funcionales –tal vez, la joya de la corona de aquel período de experimentación– y los Volkswagen W12. Eventualmente, el motor W12 llegaría a producción en la marca alemana por medio de la edición limitada del Touareg, pero el lugar en el mercado para los de Wolfsburgo no iba a estar entre los fabricantes de supercars de la época. Ahora bien…
Volkswagen W12 Nardo: más que un prototipo de desarrollo y salones de automóviles
Pensando en la producción, los Volkswagen W12 acabaron siendo eso: proyectos experimentales. Pensando en hacer historia, bueno… Uno en particular fue mucho más que un prototipo de desarrollo. El Volkswagen W12 Nardo podría haber merecido un bonus track en nuestra selección de récords del siglo 21. Argumentos de sobra y uno en particular: el coupé sigue siendo el rey de la velocidad media en pruebas de 24 horas. Retrocedamos dos décadas y media.
Motor biturbo 6.0, potencia máxima de 600 CV –cilindrada y poder de fuego incrementados en relación con los 5,6 litros y los 420 caballos del W12 Syncro 1997– apenas 1.200 kg en la balanza y una aceleración de 0 a 100 km/h en 3,5 segundos hacia un objetivo a cumplir en 2001 en el Circuito de Nardò, la pista de pruebas italiana de 12,5 km. Aquella jornada del 14 de octubre ocurrió un doble mérito: romper el récord mundial de velocidad media en 24 horas y hacerlo en la primera prueba real a la que el motor W de carretera se sometía, según confirma el propio fabricante.
El récord mundial que permanece imbatible
Unas 4.402 millas en total –7.085,7 km–, una velocidad promedio de 295,24 km/h para asegurarse el récord de velocidad media y un momento dorado que le valió al nombre de aquel Volkswagen W12 Coupé la herencia de aquel santuario del sur de Italia. A su vez, a lo largo de aquellas 24 horas el coche fue estableciendo una serie de marcas, incluyendo una que fue más allá de las 24 horas ininterrumpidas: la de velocidad promedio sobre una distancia de 5.000 millas, que el W12 logró registrando una de 291,87 km/h.
Pero el Volkswagen fue por más. Cuatro meses después, el Volkswagen W12 Nardo regresó a su hábitat por derecho adquirido y revalidó sus escrituras al cumplir la prueba de 24 horas habiendo recorrido 7.739 km a una velocidad media de 322,8 km/h. Aquel 23 de febrero del 2002, el superdeportivo se marchó con siete récords mundiales y 12 internacionales, y el de los 322,8 km/h aún se conserva imbatible. Ese día, el ejemplar en azul satinado, inmortalizado en la típica foto que los equipos de pruebas récords se toman tras la proeza, le demostró al prototipo de W12 Coupé en acabado rojo que era capaz de borrar la huella que este último había dejado en Nardò meses atrás, y que no había sido concebido solo para ser un concepto experimental de salones de automóviles.


Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.