Este es el M7 que en Múnich no se atrevieron a parir

Este es el M7 que en Múnich no se atrevieron a parir

Sudáfrica creó el BMW 745i con motor de M1: una anomalía genética de 24 válvulas


Tiempo de lectura: 4 min.

Si le preguntas a un purista de BMW por el M7, probablemente se ponga a lloriquear cosas como que la marca bávara siempre dijo que su buque insignia era demasiado “señorial” para llevar la letra más poderosa del mundo. En Alemania se ponían estupendos con el protocolo, pero en Sudáfrica decidieron (como siempre) que las normas estaban para pasárselas por el forro de los pistones, y por eso, el 745i sudafricano nació allí, una absoluta anomalía genética que hoy nos hace salivar a los que preferimos la gasolina al café de cápsula.

La historia es de esas que te reconcilian con la ingeniería de antes, porque resulta que el 745i europeo llevaba un motor turbo que no cabía en los coches con volante a la derecha porque la columna de dirección estorbaba, y aunque la solución lógica habría sido hacer el coche solo para zurdos, la solución sudafricana fue importar el motor M88/3 directamente del mismísimo BMW M1 (sí, el superdeportivo de motor central) y embutirlo en el vano de una berlina de lujo que pesa lo mismo que un chalet en la sierra.

El resultado no fue un coche de paseo para ir a jugar al golf, sino un Frankenstein con clase que entregaba una potencia que hoy sigue haciendo que los eléctricos de diseño parezcan juguetes de pilas AA. Estamos hablando de un bloque de seis cilindros en línea que aúlla como si le estuvieran pisando la cola a un demonio, una melodía que en el circuito de Zwartkops todavía resuena en los oídos de los que tuvieron la suerte de verlo volar bajito.

Lo mejor de todo es que esta locura no se quedó en un prototipo guardado en un garaje con humedad. Se fabricaron 255 unidades de calle para homologar la bestia, convirtiendo a este Serie 7 en el único modelo de producción (más allá del M1 y el M635CSi) en montar ese corazón de competición. Es, esencialmente, el M7 que BMW nunca nos quiso vender oficialmente porque en los despachos de Alemania son, a veces, un pelín sosos.

BMW M7 Sudáfrica eR febrero 2026 (5) De la oficina al circuito quemando gomas

El coche de calle ya era una salvajada, pero la versión de carreras que Tony Viana pilotó en la temporada de 1986 lleva el asunto varios escalones más arriba. No hablamos de un coche con cuatro pegatinas y un escape gordo, sino de un transatlántico de fibra de vidrio con un splitter delantero que parece una pala quitanieves y un alerón trasero donde podrías montar una cena para seis personas. Ver a este bicho dominar la serie Wesbank Modified fue como ver a un sumiller ganando una pelea de bar: elegancia pura repartiendo estopa.

Tony Viana corría la versión de Grupo 1 sin guantes de competición porque decía que el anillo de casado le estropeaba el tacto del volante. Dejó el aro de dirección desgastado por el roce del oro contra el cuero, un detalle que te dice todo lo que necesitas saber sobre el romanticismo de esa época, porque los pilotos hoy parecen ingenieros de la NASA analizando telemetría en una tablet, pero Tony domaba 600 caballos con la mano desnuda y una sonrisa de oreja a oreja.

El equipo de Pablo Clark Racing, con Paolo Cavalieri a la cabeza, ha restaurado estas dos unidades para que no acaben siendo pasto del olvido o, peor aún, piezas de museo estáticas de esas que no se arrancan nunca. Han mantenido viva la esencia de un coche que, a pesar de sus dimensiones de barco, se movía por la pista con la agilidad de un kart dopado.

Es ingeniería visceral, de la que te vibra en el pecho y te ensucia las manos de aceite, que es justo lo que falta en los concesionarios actuales. El BMW 745i sudafricano es uno de esos recuerdos de que cuando los contables y los políticos dejan de dar mal, los ingenieros de verdad hacen cosas maravillosas. Este es un coche que desprecia la eficiencia aburrida y abraza el ruido, la furia y el humo. Busca algo sensato, cómprate una Thermomix o un SUV híbrido, pero si quieres sentir que todavía queda esperanza en este mundo de voltios y silencio, quédate mirando las fotos de este 745i y sube el volumen.

BMW M7 Sudáfrica eR febrero 2026 (3)
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Sobre mí

Jose Manuel Miana

Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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Soy un apasionado de los coches desde que era muy pequeño, colecciono miniaturas, catálogos, revistas y otros artículos relacionados, y ahora, además, disfruto escribiendo sobre lo que más me gusta aquí, en Espíritu RACER.

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Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.